VIDA Concurso Internacional Arte y Vida Artificial nace en 1999 con la vocación de apoyar la investigación artística de la vida artificial y fomentar la producción en este área. Su marco específico, el del arte y la vida artificial, se entiende dentro del territorio multidisciplinar en el que arte, ciencia y tecnología se unen. Este cruce entre ámbitos constituye el espíritu de unos premios cuya trayectoria se reconoce por su carácter innovador y visionario.

La vida artificial se describe como un modo de acercamiento a la complejidad de lo vivo. Los sistemas vivos, diferenciados por sus propiedades dinámicas y por su autonomía, se replican en la industria actual de un modo rutinario por medio de la computación avanzada. En el terreno de la ciencia, se consideran estos mismos sistemas desde la biología teórica, las matemáticas o los estudios de la complejidad. Pero es en el ámbito artístico donde la simulación de la vida se expresa en sus múltiples facetas, examinando tanto las posibilidades formales como los escenarios en los que se expresa. La vida toma lugar en el arte a través de arquitecturas responsivas, redes de información y datos, espacios virtuales o aumentados, o en el laboratorio, por medio de cultivos vivos sintéticos o biológicos.

Gracias a la capacidad de Fundación Telefónica para apoyar la experimentación, el concurso se pone en marcha contando entre sus filas con algunos de los expertos más audaces del ámbito

Sobre esta trama surge VIDA, un concurso que con un total de 82.000 euros en premios, sitúa su origen en la efervescencia creativa del media art de los noventa. Cuando la red global empezaba a mostrar una capacidad sin precedentes para tejer redes y activar sinergias, un grupo de artistas idea VIDA como una iniciativa destinada a facilitar recursos a los artistas. En este momento los agitados debates en torno a temas científicos y las nuevas posibilidades que ofrece la técnica más puntera ponen de relieve la necesidad de crear plataformas de encuentro entre campos de conocimiento. Gracias a la capacidad de la Fundación Telefónica para apoyar la experimentación, el concurso se pone en marcha contando entre sus filas con algunos de los expertos más audaces del ámbito, que participarán en el jurado durante los años consecutivos.

Fundado sobre un concepto, la vida artificial, VIDA se diferencia inmediatamente de otros certámenes. Mientras que otros concursos, festivales y encuentros del ámbito del media art ponen su foco en los medios tecnológicos, VIDA se consagra a un concepto de reciente aparición: la vida artificial. Es indudable que se trata de una apuesta arriesgada, por lo que en ese momento tenía de especulativa. Sin embargo, este paso firme dota al concurso de un notable valor al vincularlo a la investigación. A lo largo de los años VIDA se modela como un proyecto que aporta a los creadores no tan sólo recursos económicos para la producción de obra, sino que asume además un rol fundamental en la difusión de una práctica emergente en el arte en la que ellos son pioneros.

El arte de VIDA muestra una capacidad única para desafiar algunas de las nociones claves que en la cultura actual impulsan discusiones de gran calado

Desde estos inicios VIDA ha premiado más de doscientos proyectos de arte y vida artificial cubriendo una extensa diversidad de perspectivas. Mientras que en las primeras ediciones predominan las propuestas que exploran la robótica, los algoritmos caóticos o los autómatas celulares, en ediciones recientes existe un interés particular por examinar el impacto de las biotecnologías, la cuestión medioambiental y ecológica, o las dinámicas de las redes de información. Sin embargo, prevalece un interés común en todos los premiados: el afán por identificar las dicotomías presentes entre orgánico/sintético y natural/artificial. Con este gesto el arte de VIDA muestra una capacidad única para desafiar algunas de las nociones claves que en la cultura actual impulsan discusiones de gran calado. Es así que VIDA nos hace reflexionar acerca de un futuro no muy lejano, en el que la naturaleza se imagina híbrida, y en el que los límites entre ámbitos de conocimiento se difuminan.

 

Mónica Bello
Directora artística de VIDA