Posted by on Nov 27, 2012 in |

Los artistas partieron de la premisa de que las distintas temporalidades de los seres biológicos vivos y sus entornos tecnológicos coexisten en una tensión incómoda; luego, aunaron esas temporalidades disonantes en un entorno de realidad mixta. El resultado es un video misterioso e inquietante, proyectado sobre una pantalla que comparte el espacio expositivo con un gran terrario circular construido especialmente para el proyecto y que alberga varios ejemplares de caracol gigante africano (Achatina fulica). Los caracoles llevan sobre la concha marcadores de Realidad Aumentada de colores. Sobre todo durante la noche —ya que son criaturas nocturnas—, los caracoles avanzan muy lentamente (un centímetro por minuto, aproximadamente) sobre una plataforma giratoria en la que se superponen varios niveles, y su movimiento se registra con una cámara de vídeo. That Which Lives In Me incrementa la realidad biológica de los caracoles mediante dos tipos de «auras electrónicas». La primera es un gráfico generado por ordenador a partir de los datos obtenidos de cada caracol a través del marcador de Realidad Aumentada. En la proyección de video del entorno del terrario, estas auras planean sobre las conchas de los caracoles. En una sustitución de las realidades y de las temporalidades de segundo grado, la captura de video espectral del movimiento de los caracoles forma una superposición adicional, si bien guarda una distancia temporal de nueve horas con respecto a su movimiento real. Los artistas definen el proyecto como un experimento visual en una realidad mediatizada; también es un retrato conmovedoramente intensificado de un ser vivo.