Posted by on Dic 3, 2012 in |

En sus Ecologías eficientes, Ruairi Glynn adopta la visión de un arquitecto sobre instalaciones interactivas, que se muestran como entornos adaptables y con capacidad de respuesta. Aunque parte de un conjunto de componentes que ya consideramos convencionales, como estructuras motorizadas, elementos de iluminación, sensores basados en cámaras, computación en tiempo real y visitantes humanos, Ecologías eficientes va más allá de unos modos de conducta convencional de formas muy provocativas. Diversos agentes autónomos e independientes, con una «cabeza» sensora y una «cola» reactiva, detectan a los espectadores y actúan para ellos; su éxito se puede medir por la medida en la que captan la atención del sujeto elegido. El sistema sensor utiliza una visión de máquina basada en una cámara, no solo para detectar o localizar la presencia de un sujeto, sino también para detectar su grado de atención. Los agentes compiten por lograr la atención de los sujetos, volviéndose cada vez más “expresivos”, lleganfo a “sobreactuar”. Las conductas de los agentes no tienen un guión previo, sino que se originan en los propios agentes y evolucionan continuamente, mediante algoritmos de base genética que evalúan la idoneidad de cada conducta en función del grado de atención que le presta el espectador. Los agentes también valoran su éxito con respecto al de los demás agentes. Mediante esta combinación de manifestación física y técnicas computacionales en tiempo real, Ecologías eficientes va más allá de unos simples paradigmas reactivos, que ya son estándar en las instalaciones interactivas pero que, generalmente, apenas son una especie de pulsación virtual de un botón. Aquí, Glynn logra tres objetivos interrelacionados que, juntos, son como una especie de santo grial para los investigadores de las artes robóticas: desarrollar un sistema en el que los agentes cambian y se desarrollan en respuesta a sus experiencias; comparten sus conocimientos con otros; y su aprendizaje y su intercambio es directamente apreciable por parte de los seres humanos. El artista comenta: «Cada uno de ellos funciona de manera autónoma, pero dentro de una ecología mayor, comparte su conocimiento y contribuye a la eficiencia del entorno en su conjunto».

Sobre el autor

Trabajando entre los campos de la arquitectura y los medios digitales, Glynn crea instalaciones y esculturas reactivas e interactivas que exploran una interpretación de la interacción basándose en modelos de evolución ecológicos y sociales, y en la conversación. De este modo estudia nuevas formas de interacción entre el hombre y la tecnología fijándose en la participación, el intercambio y la negociación en lugar de hacerlo en modelos más tradicionales de interacción en la que el hombre es el maestro y la tecnología, la esclava.

Estudió arquitectura después de hacer primero una carrera en artes interactivas y en la actualidad divide su tiempo entre la creación de instalaciones de arte públicas, la docencia, la conservación de arte y la escritura. A lo largo de los últimos tres años ha creado el mayor recurso que hay en Internet dedicado a la interacción espacial, www.interactivearchitecture.org , donde se pueden encontrar muchas de sus obras así como las de otros artistas, arquitectos y diseñadores que le han servido de inspiración. El portal, explora la conversación. Su trabajo no se limita a producir su obra en soledad, sino más bien en darle forma a partir de una conversación continua con una serie de disciplinas y profesionales que abarca desde la ciencia de los materiales hasta el diseño de producto y el diseño escultórico, pasando por la robótica móvil y la arquitectura cinética.

Profesor de Arquitectura e Informática Adaptativas en la Facultad de Arquitectura Bartlett del University College de Londres, y en el Central Saint Martins College of Art and Design de la University of Arts también de Londres; imparte los programas de máster Futuros Textiles y Diseño Industrial.