Posted by on Nov 27, 2012 in |

En esta obra, se monitoriza el trabajo de las hormigas cortadoras de hojas mediante micrófonos de contacto y cámaras de rastreo del movimiento. Las cámaras utilizan algoritmos de visión por ordenador para suministrar datos que accionan los servomotores de dos platinas de discos. El scratching de discos de vinilo resultante genera un paralelismo sonoro y mecánico-gestual con las estridulaciones (debidas a la fricción de ciertas partes el cuerpo) de las hormigas que sirve en gran medida para modular sus actividades colectivas, mientras que también produce calor y sonido que, a su vez, influye en los parámetros de calor y humedad del ecosistema artificial de las hormigas. Este curioso acoplamiento de la estética del scratch de un DJ y de las estridulaciones de las hormigas produce un sistema «tecnozoosemiótico» (Louis Bec) que combina las fuerzas vivas, comunicativas y tecnológicas. Oh!m1gas es un sistema dinámico y evolutivo creado a partir de entornos cuidadosamente estratificados, cuya interconexión queda asegurada a través de la información que se manifiesta de forma literal y audible como una relación «ruido/señal». En el espacio expositivo, se proyectan sobre pantallas primeros planos y tomas generales de las hormigas trabajando, así como representaciones de los datos que se procesan de forma continua. Junto con los estallidos sonoros procedentes de las platinas, estos estímulos sensoriales trastocan radicalmente nuestras nociones de escala en tanto que espectadores de un ruedo biocibernético. La fuerza de esta obra reside en su amplificación de las energías de organismos aparentemente insignificantes, percibidos por tanto como mediadores espectacularmente significativos en una «orquesta de scratch» cuya partitura es el trabajo incesante que realizan con aparente indiferencia. Aunque en realidad la obra está enfocada a los espectadores humanos, nos deja preguntándonos dónde y cómo nos relacionamos con este mundo, que es, en gran medida, creación nuestra.