Posted by on Nov 26, 2012 in |

El anhelo por comprender el comportamiento de los animales y la relación que con ellos adquirimos como humanos es un debate constante en nuestra cultura. Constituye precisamente éste uno de los temas centrales a los que se ha dedicado el duo de artistas Marion Laval-Jeannet y Benoît Mangin (Art Orienté Object) durante su trayectoria artística. A lo largo de los años han tratado de expresar a través de sus obras un modo propio de aproximación a los dominios de la psicología animal, la biología de la conducta y la etología. En May the horse live in me desarrollan un experimento que comprende la aplicación de técnicas clínicas en el cuerpo de la artista para contribuir a desvelar la esencia de la comunicación entre especies. Preparándose para el experimento, Art Orienté Object pasaron años ligados al sistema científico/médico que investigaba la posibilidad de curar enfermedades autoinmunes por medio del uso de inmunoglobulinas como “recuerdos” terapéuticos. En el transcurso de varios meses, Laval-Jeannet recibió inyecciones de ciertas inmunoglobulinas de tejido de caballo y desarrolló tolerancia a estos anticuerpos de sangre ajena. Debido a la tolerancia adquirida, la artista recibió una última inyección enfrente del público en febrero de 2011, durante una performance llevada a cabo en la Galeria Kapelica de Liubliana. El plasma de caballo pudo entrar en su torrente sanguíneo y combinarse con su propia sangre sin causarle daño alguno, tras lo cual la artista se subió a unos zancos semejantes a patas de caballo para concluir el ritual de vinculación con el caballo. Siguiendo una tradición propia del body art y de algunas de las manifestaciones más recientes en bioarte, Art Orienté Object ejecutan en este proyecto un elaborado ritual de hermandad humano-animal, en el que asumen el riesgo de la hibridación orgánica con otra especie. Se trata de una forma extrema de experimentación que expresa por otro lado una tendencia manifiesta de rematerialización del arte que, evitando la representación o lo figurativo, opta por llevar a cabo el proceso real y vivo que en este caso se afirma en el cuerpo de la artista. May the horse live in me consigue estimular el debate en ciencias de la vida acerca del límite entre las especies, y ofrece una visión extraordinaria sobre la disolución del control que como humanos ejercemos sobre las demás criaturas. La definición de los límites del ser orgánico, la fragilidad del equilibrio entre las distintas formas de vida y los lindes establecidos entre especies, se manifiesta de un modo rotundo en cada estadio de este proyecto.
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