Posted by on Oct 16, 2013 in |

Ningún ordenador había tenido antes el aspecto de este sistema basado en relés que ejecuta operaciones aritméticas básicas utilizando conmutadores llenos de agua con el fin de generar datos. Pero al mismo tiempo, la instalación recuerda enseguida a los grandes ordenadores verticales electrónicos construidos para descifrar códigos en Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial, es decir, a la serie de Colossus que aparece en documentales sobre aquella época: en los que los componentes aparecen visibles, con luces que encienden y apagaban… era como observar los procesos informáticos mientras tenían lugar. Diane Morin capta de un modo lúdico y hábil el estado de ánimo de la era digital emergente, revela la lógica matemática que operaba para aquellos que quieren conocerla, y transmite un vitalismo inorgánico de materiales y fuerzas naturales para quienes deseen participar de ella a través de la experiencia. Los conmutadores en el sistema de Morin son probetas de varios tamaños que se balancean al activarse, de modo que el agua en su interior cambia de nivel. Estos niveles son equivalentes a los datos que se transmiten a un conjunto de relés electromagnéticos e interruptores mecánicos por la sala, donde se realizan sumas. Le grand calculateur I puede procesar hasta dos bytes de datos, es decir, dieciséis bits que se muestran en una formación de ceros y unos traslúcidos.

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