Posted by on Dic 3, 2012 in |

La fragilidad cristalina de este bosque artificial, construida con un intricado entramado de diminutas baldosas acrílicas transparentes impresiona hasta dejar sin respiración. Las extremidades de las hojas se curvan prodigiosamente hacia aquellos que se adentren en su interior; se extienden para acariciar y recibir caricias, cual pluma, piel o pelaje de algún misterioso animal. Según la descripción del propio Beesley, su paisaje encantado cumple las leyes y los ciclos que determinan la acumulación de los arrecifes de coral a lo largo de los siglos, con sus aperturas, sus cierres, filtrados y digestiones. Unos bigotes sensores de capacitancia y unos actuadores de aleación con memoria de forma crean un movimiento de bombeo peristáltico difuso, que atrae a los visitantes a las profundidades, brillantes a la vez que aterradoras, de una selva de luces. El Terreno hilozoico, Hylozoic Soil, utiliza una red de sensores distribuidos, activados por docenas de microprocesadores que generan oleadas de respuestas reflexivas hacia los visitantes que se adentran en esta red de estalagmitas de helechos acrílicos. Diferentes niveles de actividad programada fomentan la emergencia de una conducta espacial coordinada: treinta y ocho placas responden con acciones específicas ante las acciones locales, mientras un controlador en bus utiliza la actividad de sensor conjunta proveniente de todas las placas para inducir un nivel de conducta adicional de tipo global. El bosque se revela entonces como un organismo latente, inquietante, cuando se agita para envolver y fascinar a los humanos que se adentran para explorarlo. En línea con la tradición del artista y biólogo Ernst Haeckel, que, en su obra Enigmas del universo (1899), investigó las acciones de naturaleza orgánica e inorgánica por igual, hasta hallar las causas y leyes naturales que las regían, el Terreno hilozoico de Beesley se muestra como un símbolo contemporáneo y emotivo de nuestra aptitud para la empatía y la proyección creativa de sistemas vivos.

Sobre los autores

Philip Beesley se dedica al arte digital y a la arquitectura experimental en Toronto. En los últimos veinte años, su obra se ha centrado en la escultura de campo orientado y en instalaciones paisajistas, con participaciones en el diseño de escenarios y edificios. Lleva muchos años trabajando y, gradualmente, sus proyectos incorporan cada vez más estructuras “textiles” ligeras fabricadas por inmersión digital y las últimas generaciones de su obra incluyen sistemas cinéticos interactivos que utilizan densas formaciones de microprocesadores, sensores y sistemas de accionamiento. Las instalaciones de 2008-2009 están programadas para exponerse en la organización Champ Libre de Montreal y en el Instituto Pratt de Brooklyn, y una serie de instalaciones en el centro Ars Electronica de Linz, Austria, en la CITA/Royal Academy de Dinamarca y en la Surrey Gallery de BC. Entre las distinciones que se le han concedido por su obra cabe destacar el Prix de Rome in Architecture (Canadá), el Governor-General’s Award, el premio internacional de diseño FEIDAD 2008 destinado al arte en medios digitales y dos Dora Mavor Moore Awards. Está licenciado en Arte Visual por la Queen’s University y en Arquitectura por la Universidad de Toronto, en ambos casos con summa cum laude, y diplomado en Tecnología por el Humber College. Fue miembro de los colectivos de artistas Open Series y Studio Six/Kataraque en Kingston y del George Meteskey Ensemble en Nueva York. Pasó épocas estudiando en Roma, en el Vaticano y en la American Academy, y en Nueva York con el Grupo Wooster. Antes de dedicarse de lleno al arte, trabajó de aprendiz en la fabricación de instrumentos y en el diseño de iluminación.

Robert Gorbet es profesor adjunto de Ingeniería Eléctrica e Informática en la Universidad de Waterloo y también imparte clases de Ingeniería Mecánica en la Facultad de Arquitectura. Cursó la licenciatura (1992), el máster (1994) y el doctorado (1997) en la Universidad de Waterloo. También es artista tecnológico y, desde 2002, expone sus obras a escala internacional en colaboración con artistas, diseñadores y arquitectos. Este profesor galardonado que imparte cursos de profesionalidad y ética, interconexión de microcontroladores y robótica. En 2004 ayudó a preparar el Technology Art Studio, un curso que auna estudiantes de ingeniería y escultura en proyectos interdisciplinares para crear obras escultóricas a través de la tecnología.