Posted by on Dic 3, 2012 in |

La visión austera y biomédica de bit.flow presenta un espectáculo enigmático para un público no informada. Esto no es sorprendente, teniendo en cuenta que la obra plantea una duda profundamente ontológica acerca de la naturaleza del autoconocimiento de la máquina, y por extensión, entre las personas. Bit.flow consiste en una manguera flexible por el que circula un patrón binario de fluidos de color rojo y transparente. A medida que las franjas alternativas de fluidos rojo y transparente pasan por los conductos del tubo doblado, se crea un complejo patrón en constante movimiento y con tres dimensiones. Este “organismo” no tiene una autoconciencia sensorial; solo se mira y se contempla a sí mismo a través de una cámara de vídeo. Mediante el análisis de ese flujo de imágenes, bit.flow pretende comprender y replicar sus propias pautas de comportamiento. El sistema lentamente va aprendiendo al observarse a si mismo, un ejercicio de autoreflexión que normalmente asociamos más a lo humano que a lo tecnológico. En este proceso, bit.flow aplica conceptos básicos de visión robótica e inteligencia artificial, al tiempo que plantea preguntas extremadamente pertinentes para la vida artificial. bit.flow es una máquina muy cartesiana que dice “Cogito, ergo, sum”.

Sobre el autor

Nacido en Nuremberg, en 1973, vive en Leipzig y desarrolla una línea de trabajo en la que arte y ciencia convergen en formas simples y sugerentes . Estudió fotografía y arte en la Hochschule fr Grafik und Buchkunst (Academia de Artes Visuales) de Leipzig. Ha colaborado con el Frauenhofer Institute, la Leipzig University y el MIT de Boston, entre otros. Ha recibido numerosos premios a nivel internacional, entre los que cabe destacar el Robot Choice Award 2003 y el segundo premio Inspire en 2005. En 2004 expuso en Artexpo, Nueva York, y en el Kunstraum B2 de Leipzig.