Posted by on Dic 3, 2012 in |

Este agente artificial se ha fabricado con una poderosa mezcla de habilidades técnicas y sociales. En un tiempo en que se están diseñando y desarrollando sistemas de tecnología de asistencia de gama alta dirigidos a una población en vías de rápido envejecimiento, en los países más desarrollados, la brecha tecnológica y económica de nuestro planeta se hace cada día más flagrante. Mientras tanto, actividades como la mendicidad están cada vez más reprimidas en sociedades que no desean reconocer la desagradable realidad. El Robot mendigo encarna y polariza estos problemas a través de su “amable estrategia de resistencia” (Sedlacek). La máquina se manifiesta como una presencia poco intimidatoria, suavemente dolida, próxima a las máquinas de vending y servicios de cualquier centro comercial urbano. Esta máquina, construida con piezas 100% renovadas, emplea un sistema operativo Linux y cuenta con una licencia Creative Commons; es un robot diseñado para que aquellos que sepan valorar su utilidad social puedan duplicarlo y actualizarlo libremente. Hay algo extrañamente seductor en su ingenua petición de dinero para dárselo a los pobres: el robot extiende sus diminutas “manitas”, controlado por un mecanismo de accionamiento de disco de apertura y cierre. Su discreto “Gracias” y su actitud general de deferencia logran desarmar a las personas que lo encuentran en la calle, que tienden a detenerse y a hacer un donativo espontáneamente, ante una solicitud que está agradablemente desvinculada de la incómoda presencia de un mendigo humano. El Robot mendigo es un agente realmente internacional; las especificaciones técnicas de la versión 1.01 lo hacen compatible con las especificaciones eléctricas y de alimentación de TV de todo el mundo. El plan de Sedlacek de fabricar robots mendigos en masa en los principales vertederos de reciclaje del Tercer Mundo confirma su visión de un activismo socio-tecnológico tranquilo, pero altamente eficaz.

Sobre el autor

Nacido en 1974 en Eslovenia. Vive y trabaja en Ljubljana. Siempre hay nichos en los espacios urabanos, los servicios, las leyes, o incluso el espacio exterior, de los que la gente se ha olvidado o sobre los que nunca ha pensado. Estos nichos son exactamente los que Sašo Sedlaček ha estado buscando. Su interés principal parece ser aquello que la gente pasa por alto y la manera como estas cosas pueden tomar relavancia. Podría decirse que la obra de Sedlaček es el resultado de una forma subversiva de reciclaje de hechos científicos, tecnológicos o legales, utilizando una suerte de bricolaje y métodos cooperativos. Su trabajo se suele definir con teorías relativas a los residuos, con utilización y re-utilización de tecnologías baratas, materiales de desecho y reciclaje. Sus estrategias y prototipos son en general intervenciones en el espacio público; en vez de utilizar medios políticos e ideológicos comunes para sus intervenciones, utiliza estrategias lúdicas para convencernos y recordarnos  que vivimos en un mundo sobre-comercializado en el que las técnicas artesanales, los bienes comunes o los recursos abiertos pueden suponer una alternativa para un gran número de personas que se sienten excluidas, apartadas o simplemente insatisfechas con la corriente dominante.  Su trabajo no busca soluciones pretenciosas sino pequeños cambios sociales a pequeña escala. Nos muestra que los individuos y los grupos tienen el potencial de hacer cambios a pequeña escala que pueden definir su entorno e influenciar a otros.

Entre sus exposiciones más dstacables, están “Ö-U Immobilien”, Seccesion, Viena, Austria (2008) /  “Lost Territories”, Mala Gallery, Museum of Modern Art, Ljubljana, Eslovenia (2008) / “Recycling strategies”, lju cosinus brx gallery, Bruselas, Bélgica (2007)