Posted by on Nov 30, 2012 in |

El objetivo de la obra es la construcción de una memoria orgánica de 88 bits mediante el ph del jugo de las frutas, permitiendo escribir palabras y frases cortas y experimentar los cambios que éstos pueden sufrir a partir de los procesos orgánicos de degradación del líquido que alimenta el sistema. El resultado esperado es una escultura evolutiva donde ni el comportamiento final ni su forma definitiva son conocidas a priori.

Sobre el autor

Alejandro Tamayo (1973, Medellín) Ingeniero y artista interdisciplinario que combina sus intereses por el proceso de evolución de la vida en el planeta con el proceso de evolución y desarrollo de la tecnología humana. En su trabajo explora el rol del científico amateur integrando a la vez procesos y metodologías del diseño y el arte para brindar direcciones alternativas y poéticas que pueden cuestionar los caminos seguidos por la ciencia y la tecnología prevalecientes. En el año 2005 inicia el taller experimental v*i*d*a lab para estudiantes de diseño industrial de la Universidad Javeriana de Bogotá (Colombia), el cual exploró la creación de nuevos objetos para la vida cotidiana tomando como punto de partida acercamientos interdisciplinares sobre el fenómeno de la vida.

Ingeniero de la Escuela de Administración Finanzas y Tecnologías EAFIT de Medellín con estudios de postgrado en el programa Design & Computation Arts (anteriormente llamado Design/Art) de la Universidad Concordia de Montreal, Quebec (Canada). Ha participado en diferentes talleres y eventos de arte electrónico entre ellos: interactivos? Ciencia de garaje (Madrid, 2009), interactivos? Tecnologías de la risa (Mexico, 2008), Pixelache University (Helsinki, 2008), Festival de la Imagen (Manizales, 2008 y 2004), Bogotrax (2007) y Dorkbot Bogotá (2006).