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Con el fin de plasmar la dilatada trayectoria del premio y su reconocimiento como agente clave en el sector, VIDA 16.0 incorpora como novedad el Premio Pioneros_VIDA. Este tiene el fin de premiar la labor de una serie de artistas que sentaron las bases para un nuevo modo de entender la creación a través de la alianza entre arte, ciencia y tecnología.

Natalie Jeremijenko. Fotografía de Gil Lavi

Natalie Jeremijenko. Fotografía de Gil Lavi

Fundación Telefónica se complace de anunciar a Natalie Jeremijenko (Australia, 1966) como la artista galardonada en la segunda edición del Premio Pioneros VIDA. El jurado ha querido destacar el carácter pionero de la obra de Natalie Jeremijenko por su extraordinaria capacidad para describir el contexto híbrido del arte actual, en el que la transferencia entre arte, ciencia, tecnología y sociedad denota las rápidas transformaciones de la cultura actual.  

VIDA es uno de los premios más importantes en el ámbito del arte de nuevos medios y el único en el mundo dedicado al arte y la vida artificial. Fundado en 1999 por Fundación Telefónica VIDA responde al interés por promover las prácticas artísticas emergentes en su relación estrecha con la innovación tecnológica y científica.

El Premio Pioneros VIDA, iniciado en 2009 durante el décimo aniversario de VIDA, encuentra continuidad en 2014 en el marco del 15º aniversario de VIDA, convocándose la segunda edición. El premio, que cuenta con una dotación de 12.000 euros, tiene como objetivo distinguir a un/a artista por su contribución al desarrollo y evolución del ámbito del arte y nuevos medios.

El jurado de VIDA 16.0, formado por Mónica Bello,  Laura Fernández Orgaz, Honor Harger, Marina MacDougall,  Roger Malina, Jose Carlos Mariátegui y Nell Tenhaaf, ha seleccionado a la artista australiana Natalie Jeremijenko como receptora del segundo Premio Pioneros VIDA entre un total de 33 candidatos, que han sido nominados previamente por un selecto comité de expertos internacionales.

Natalie Jeremijenko, denominada una de las mujeres más influyentes en tecnología en 2011, es en la actualidad una de las artistas más reconocidas en el ámbito del arte y nuevos medios. A lo largo de más de veinte años de experiencia, su carrera ha estado marcada por una capacidad sorprendente de interpretar las revoluciones científicas de nuestro tiempo y sus implicaciones sociales, políticas y culturales. Creadora e inventora, su aportación más significativa ha sido aplicar sabiamente los últimos avances técnicos de campos diversos como la robótica, la ingeniería genética, las tecnologías de la información, la electromecánica o el diseño interactivo, en unos resultados formales que expresan el poderoso rol que estos medios ejercen en la sociedad contemporánea. Simultáneamente, ha tenido la habilidad de conectar a artistas y diseñadores con científicos e ingenieros con el fin de crear equipos multidisciplinares dinámicos, que ofrezcan propuestas capaces de ser implementadas en el espacio público. Es relevante su participación en proyectos tecnológicos en algunos de los más importantes laboratorios de investigación, entre los que se incluye Xerox PARC, el programa para Diseño de Ingeniería de la Universidad de Stanford, o el Centro para Tecnologías Avanzadas de la Universidad de Nueva York.

Sus proyectos se confeccionan como elaborados experimentos en el contexto urbano, que invitan a la participación colectiva, y cuya singularidad radica en trabajar sobre el terreno para ofrecer soluciones a las problemáticas ambientales o para analizar el sustrato biológico de nuestro entorno. Es el caso de algunas de sus obras más conocidas desarrolladas a finales de la década de los noventa: la célebre OneTrees (1998), una instalación basada en 1.000 árboles clonados que se emplazan en distintas zonas urbanas con el fin de registrar las reacciones que suscitan por su incorporación al ecosistema urbano; o el conocido Feral Robot Dogs (1999) una proyecto basado en una serie de robots autónomos que investigan y detectan los riesgos medioambientales derivados de la contaminación química. Y sin duda, un proyecto referente es también la pionera revista on-line Biotech Hobbyists (1999), realizada conjuntamente con Eugene Thacker y Heath Bunting, un  claro antecedente de las actuales comunidades DIYBio. Porque uno de los logros más notables en la obra de Natalie Jeremijenko, que el jurado ha querido destacar, es su disposición para entender la práctica artística como un proceso de investigación abierto, que se pone de manifiesto en estos proyectos.

Natalie Jeremijenko

Natalie Jeremijenko

Con este premio se ha querido subrayar la competencia extraordinaria de Jeremijenko para guiar y capacitar a artistas e investigadores más jóvenes, a través de su labor en algunos de los institutos académicos y de investigación más prestigiosos del momento. La Facultad de Artes Visuales en la Universidad de California San Diego (UCSD), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Yale, el Royal College of Art en Londres, o el Institute for the Future en Palo Alto (California) son algunas de las instituciones en las que Jeremijenko ha tenido un papel activo como artista, docente, mentora e investigadora. En la actualidad ocupa un puesto de profesora en el Departamento de Artes Visuales de la Universidad de Nueva York, siendo profesora afiliada al departamento de Ciencias de la Información y al programa de Estudios Medioambientales. Esta ocupación la combina con la dirección de la Environmental Health Clinic, una audaz iniciativa que se fundamenta en una clínica propia del tejido universitario pero cuya particularidad es que se destina a prescribir soluciones ante condiciones medioambientales concretas.

Es fundamental señalar el interés que la obra de Jeremijenko ha suscitado en diversos ámbitos, en el arte, el diseño, la tecnología y la ciencia. En 1999 su nombre se incluye en la lista inaugural “100 Top Young Innovators” del MIT Technology Review; mientras que en el mismo año recibe la prestigiosa Rockefeller Fellow; en 2005 es nombrada una de las diseñadoras más influyentes por la reputada I.D. Magazine (The International Design Magazine), y más reciéntemente, en 2011, es elegida como una de las mujeres más influyentes en tecnología.

En el sector artístico Jeremijenko ha alcanzando un registro significativo de comisiones y exposiciones en algunas de las instituciones más representativas. Destacan las muestras individuales en MASS MoCA (Massachusetts), the Whitney Museum (Nueva York) o el Cooper-Hewitt Museum (Nueva York); o en colectivas en el Guggenheim Museum (Nueva York), en el MoMA (Nueva York) o en el Museo Nacional Reina Sofía (Madrid).

En esencia, la artista premiada destaca por haber contribuido a algunos de los grandes avances en el desarrollo del ámbito: aportando modelos originales de producción, nuevos paradigmas de exhibición y formatos experimentales de participación e interacción con el usuario. Mónica Bello, directora artística de VIDA, sostiene que “Jeremijenko ha hecho un uso completamente novedoso de las tecnologías contemporáneas, de tal manera que ha contribuido a extender la práctica del arte a nuevos territorios, desafiando los límites de las disciplinas e interviniendo con precisión en la emergencia de nuevas áreas de conocimiento. Otorgar el Premio Pioneros VIDA a Natalie, una artista cuyo genio creativo se ha adelantado a su época, es una prueba del compromiso del concurso VIDA con la historia del arte reciente, así como con las prácticas futuras y emergentes, que se trazan a partir de la labor precursora de pioneros como ella.”