Posted by on Oct 7, 2014 in + VIDA, Noticia | 0 comments

 

Thiago HersanyRadamés Ajnahan sido galardonados enla pasada edición del Concurso Internacional de Arte y Vida Artificial (VIDA 15.0) con el premio Incentivo Telefónica I+D por su proyecto MEMEMEME, instalación en la que cuatro teléfonos inteligentes instalados en brazos robóticos son capaces de reconocerse

Thiago Hersan y Radamés Ajna, MEMEMEME (2014). Prueba de un algoritmo de detección de rostros modificado para reconocer teléfonos móviles inteligentes.

Thiago Hersan y Radamés Ajna, MEMEMEME (2014). Prueba de un algoritmo de detección de rostros modificado para reconocer teléfonos móviles inteligentes.

mutuamente mediante visión computarizada y comunicarse entre sí como si conversasen “cara a cara”. Además del incentivo económico, los artistas tuvieron la oportunidad de residir durante todo el pasado mes de agosto en la sede barcelonesa de Telefónica I+D, donde pudieron desarrollar su proyecto y aprovechar los recursos de la empresa y el asesoramiento de sus investigadores. Durante ese tiempo, Hersan y Ajnap publicaron un blog con los resultados de su trabajo e información detallada sobre el software y las bibliotecas utilizados. A punto de concluir MEMEMEME, los artistas nos hablan del concepto que subyace tras el proyecto y sobre su experiencia en el laboratorio de I+D de Telefónica.

 

En vuestra obra cuestionáis nuestras relaciones con la tecnología y, en particular, cómo esta mediatiza nuestra comunicación. ¿Qué habéis aprendido de vuestra investigación artística?

Hasta principios del siglo XXI, muchos sociólogos y antropólogos veían con optimismo los posibles beneficios de las tecnologías de comunicación móviles. En Evolution, Elienation y Gossip, Kate Foss habla de la importancia del chismorreo y analiza aspectos tales como su función en la evolución del lenguaje, sus beneficios sociales y psicológicos o su vinculación con la mensajería de texto. Todo parecía indicar que el uso de mensajes de texto a través de dispositivos móviles reforzaba y potenciaba las interacciones sociales en el “acelerado mundo moderno”.

Pero entonces llegó Facebook… y Twitter… y otras interfaces que parecían promover la publicación incesante y unilateral de noticias más que “las relaciones sociales” que Fox señalaba como positivas en su artículo. Ciertamente, este tipo de interacciones puede aportar beneficios (en la forma en que enviar una felicitación de cumpleaños genérica es posiblemente mejor que no enviarla), pero dado que seguimos desarrollando tecnologías más rápidas, mejores, más fuertes y potentes y delegando nuestras comunicaciones en unas cuantas interfaces comerciales, es importante que también conozcamos sus condicionantes.

 

Según Sherry Turkly, estamos “solos en compañía”, compartiendo gran parte de nuestra vida personal pero manteniendo las distancias con los demás. ¿Qué pensáis sobre esto? ¿Refleja MEMEMEME esta situación?

Cuando a mediados de los noventa empezamos utilizar Internet, todo era desorganizado y caótico, pero teníamos la sensación de que se abrían ante nosotros infinitas posibilidades, y no me refiero solo a la comunicación sino también a la expresión creativa y personal. Hoy, el uso de Internet se reduce, en la mayoría de los casos, a marcar casillas en interfaces prediseñadas. En ocasiones ni siquiera necesitas utilizar frases para comunicarte: basta con reutilizar un hashtag o un metatag para expresar un sentimiento. Aunque se haya convertido en una actividad generalizada y frecuente, es mucho más pasiva. Tanto es así que a veces es difícil imaginar a las personas que se encuentran tras estas interfaces o en el otro lado de nuestras comunicaciones, lo que contribuye a esa sensación de estar “solos en compañía”.

MEMEMEME es el ejemplo más extremo de este espectro. En un futuro, cuando nuestras interacciones y contribuciones se hayan optimizado, las únicas que se divertirán serán las máquinas que utilicemos para comunicarnos.

 

MEMEMEME parece inspirado en Fofoque-me, ¿qué toma de ese proyecto y que le aporta?

Fofoque-me fue nuestro primer estudio sobre cómo hacer que los teléfonos móviles se moviesen de forma emotiva, pero se reducía a un par de movimientos preprogramados. MEMEMEME será más inteligente. Los teléfonos podrán detectarse mutuamente y comunicarse utilizando su propio lenguaje corporal que será impredecible y esperamos que más expresivo.

 

Thiago, parte de su trabajo se ha desarrollado en Facebook. ¿Cómo se trabaja en esta red social? ¿Qué limitaciones y dificultades se derivan del código y de los acuerdos legales propios de esta red?

¡Muchos de los proyectos que he realizado en Facebook son la causa de que me hayan echado de Facebook! Siempre me dejan volver; me quieren allí, pero quieren a mi yo “real”. No les gusta que se genere información falsa o se utilice su servicio de una forma distinta a la prevista. Pero es ahí precisamente donde se encuentra la motivación de estos proyectos: en el hecho de poner de manifiesto algunas de las limitaciones de estas interfaces y de demostrar que no tenemos el pleno control sobre ellas.

 

Durante las dos últimas décadas se ha extendido ampliamente el uso de la tecnología, que se ha hecho más accesible y asequible. Como artistas, ¿cómo veis el hecho de que ahora sea más fácil trabajar con dispositivos y recursos que hace tan solo una década estaban limitados a los laboratorios de investigación más avanzados? ¿Es más fácil crear hoy una obra de arte o sigue siendo un desafío considerable?

Poder trabajar con tecnologías que hace una década eran inaccesibles abre indudablemente muchas e interesantes oportunidades de crear nuevas obras y experiencias pero, lo que es más importante, nos ofrece nuevas formas de aprender y enseñar tecnología. Confiamos en que compartiendo nuestros trabajos e impartiendo talleres que desmitifiquen esta tecnología, podamos demostrar a la gente que esto no es tan complicado y alentarle a crear sus propias interfaces, aplicaciones y gadgets.

 

Más allá de la dotación económica, ¿cómo os ha ayudado el premio Incentivo Telefónica I+D a desarrollar vuestro trabajo?

El incentivo económico está muy bien pero el verdadero valor de la estancia en Barcelona y de este tipo de colaboración estriba en los diferentes intercambios y en la posibilidad de que se produzca una polinización cruzada. Dado que nuestro trabajo contempla determinados aspectos sociopolíticos de la tecnología, es interesante conocer lo que grandes compañías como Telefónica piensan sobre este tema.

 

Thiago Hersan y Radamés Ajna, MEMEMEME (2014). Notas y bocetos.

Thiago Hersan y Radamés Ajna, MEMEMEME (2014). Notas y bocetos.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con el departamento Telefónica I+D? ¿Habéis recibido asesoramiento o asistencia de los expertos o accedido a equipo específico que no está disponible habitualmente?

Aunque no hemos aprovechado directamente los conocimientos técnicos de Telefónica I+D, ha sido estupendo tener contacto con las personas que trabajan con las diferentes tecnologías sociales. Ha sido genial hablar con el Equipo de Tendencias a cargo del Informe de Tendencias Globales o con la gente que desarrolla el proyecto RADIO ME. Todos ellos poseen una profunda experiencia teórico-práctica en la interacción hombre-máquina y nos han aportado valiosos consejos y referencias sobre la relación entre la tecnología y las tendencias socioculturales.

 

Según la información que publicáis en vuestro blog, comenzasteis trabajando en el aspecto físico de la instalación (las plataformas Stewart) para continuar, posteriormente, con el software de reconocimiento. ¿A qué se debe este orden? ¿Fue una decisión de carácter práctico?

La decisión estuvo motivada por algunas limitaciones físicas. Comenzamos a trabajar en el proyecto en San Francisco, donde los materiales, máquinas para cortar metal y estructuras de soporte de impresión 3D eran más baratos. También era importante concebir el hardware mientras estuviésemos juntos porque, una vez que dispusiésemos del mismo, sería más fácil desarrollar el software en remoto.

 

En vuestro último post, contáis que estáis educando al programa para que reconozca teléfonos móviles inteligentes con la pantalla apagada. ¿Significa esto que en el proyecto final los teléfonos inteligentes no mostrarán nada en sus pantallas?

El plan es que las pantallas muestren algún tipo de información que exprese algo de su estado interno y que esa información tenga sentido para los terminales pero no para los humanos. Esto significa que muy probablemente tendremos que volver a educar a las máquinas y generar nuevos ficheros, lo que debería ser mucho más fácil ahora que hemos definido un flujo de trabajo.

 

 

Habéis utilizado software de código abierto y estudios científicos para desarrollar vuestro trabajo y ofrecéis información detallada sobre las herramientas que habéis utilizado y los resultados obtenidos que pueden ayudar a otros que trabajan en proyectos similares. A vuestro juicio, ¿qué función desempeña el software de código abierto en el actual desarrollo de proyectos artísticos y de I+D? ¿Cómo puede compatibilizarse la filosofía de código abierto con las patentes y exigencias de confidencialidad de los centros de investigación privados y pequeñas compañías que desarrollan sus propios productos?

TH: Aunque soy un férreo defensor del código abierto (alrededor del 90 % del código que he escrito termina en github), creo que parte del valor de los proyectos de código abierto procede de las comunidades que lo promueven y lo cultivan. Y aunque esto no es algo exclusivo de los proyectos que emplean código abierto (hay excelentes comunidades construidas en torno a proyectos de código propietario) los primeros fomentan, sin lugar a dudas, un tipo diferente de implicación y participación.

Otra ventaja de los proyectos basados en código abierto es que durante su desarrollo admiten ampliaciones y mejoras tecnológicas así como la aportación de opiniones y contribuciones de fuentes muy diversas. Creo que esto es fundamental cuando se trabaja con tecnología social porque es complicado tener en cuenta todas las formas en las que tu proyecto puede derivar hacia una cierta cultura o ideología y abrirlo permite a otras personas adaptarlo a sus propias necesidades.

A mi juicio, la cuestión de las patentes y de la confidencialidad depende básicamente del tipo de proyectos o productos en los que trabajas. Tenemos ejemplos de productos comercialmente exitosos basados en código abierto y ejemplos en los que determinadas partes de proyectos tecnológicos no son de libre acceso, pero no solo en lo que se refiere a la tecnología. No creo que la idea de las patentes sea intrínsecamente mala pero sí como se aplica, el tipo de cosas que se patentan y por qué, que raya con lo exagerado y el absurdo. En lugar de un mecanismo destinado a fomentar el desarrollo, incentivando la capacidad de creación de las personas, es habitual que las empresas vean las patentes como un activo económico. Por tanto, todo depende de cómo se mire.

RA: El movimiento a favor del código abierto tiene mucho que ver, en mi opinión, con el auge de la escena artística y tecnológica por el simple hecho de que la información creada y compartida por las comunidades ayuda a los artistas que carecen de formación técnica a desarrollar sus ideas. Al mismo tiempo parece impulsar la innovación de muchas otras formas. Creo que la cuestión de las patentes puede solventarse a través de licencias que ofrecen diferentes tipos de protección legal y tenemos numerosos ejemplos de empresas que aplican un modelo de negocio basado en el código abierto.

 

Trabajáis en São Paulo y San Francisco. ¿En qué nivel se encuentra, en vuestra opinión, la investigación y el acceso tecnológico (medialabs, etc.) en España? ¿Creéis que el Incentivo Telefónica I+D puede ser particularmente útil para los artistas que trabajan el Latinoamérica?

TH: No puedo hablar más que por el poco tiempo que he pasado en España pero creo que el acceso a la tecnología y a los materiales se encuentra en este país en un punto intermedio entre Estados Unidos y Brasil. Acabamos de concluir una estancia en San Francisco y, si lo comparamos con Brasil, donde nos vemos obligados a importar la tecnología que, además, está sujeta a una elevada carga fiscal, era asombroso ver lo fácil y barato que resultaba obtener todos los materiales necesarios en tan solo un par de días. Pero esta abundancia también tiene sus inconvenientes. Debido a la escasez de materiales en Brasil, las personas tienden a ser más creativas y críticas a la hora de utilizar sus recursos.

Una vez más estoy generalizando a partir de mi experiencia limitada, pero me da la impresión de que los proyectos que he visto en Barcelona (en el IAAC Fab Lab, en el centro Pompeu Fabra y en Telefónica) recaerían entre ambos extremos. Creo que hay importantes aspectos históricos, políticos y económicos que explican las diferencias de acceso a los recursos, y si nos preocupamos por comprender estos diferentes entornos, con sus distintas restricciones y prioridades, pienso que el incentivo puede ayudar a los artistas de cualquier parte del mundo y no solo de Latinoamérica.

RA: Basándome en mi corta experiencia en Barcelona, soy de la opinión de que España es un buen lugar para hacer y desarrollar cosas: el movimiento de fabricación digital es muy intenso, es fácil conseguir materiales, herramientas y tecnología y se encuentra a poco distancia de grandes centros tecnológicos como Francia, Alemania, Países Bajos y Reino Unido. La experiencia de trabajar en los Estados Unidos, con unos recursos prácticamente infinitos, ha sido impresionante. Por otra parte, aunque la carencia de recursos lo ralentiza todo en Brasil, la gente, como señala Thiago, se ve obligada a ser más creativa para aprovechar mejor lo que tiene.

¿Cómo definiríais el concepto de vida artificial?

TH: De forma muy general. Creo que es un proceso que posibilita o prolonga la vida de un organismo fuera de su hábitat estable.

RA: La vida artificial es un concepto muy amplio. A mi juicio todo intento de explicar y recrear la complejidad de un proceso natural puede considerarse vida artificial.