Posted by on Mar 13, 2013 in Artículo | 0 comments

Los días 15 y 16 de noviembre de 2012, el auditorio del Espacio Fundación Telefónica acogió un encuentro de expertos que trataron desde diferentes perspectivas el concepto de vida artificial y los retos que plantean las actuales investigaciones en disciplinas como la robótica, la biología sintética y el arte. En la primera parte de este resumen del seminario, revisaremos las ponencias ”Evolución Artificial en sustratos físicos” de Gusz Eiben. Director del Computacional

Intelligence Group en el Computer Science Department de la Universidad Libre de Amsterdam y “Robótica Flexible: la nueva generación de máquinas inteligentes” de Rolf Pfeifer, Director del Artificial Intelligence Laboratory. Department of Informatics de la Universidad de Zurich.

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Computación evolutiva

Gusz Eiben, Director del Computacional Intelligence Group en el Computer Science Department de la Universidad Libre de Amsterdam, planteó el uso de los modelos evolutivos en computación para la resolución de problemas. Eiben aplica los factores que afectan a la evolución de las especies (como la capacidad de un individuo para adaptarse a su entorno) a la resolución de un problema, buscando por medio de una simulación informática la solución óptima, es decir aquella que pueda “sobrevivir” mejor y generar nuevas soluciones, de una forma similar a la capacidad de un ser vivo para reproducirse y tener descendencia. “Podemos construir procesos evolutivos” afirma Eiben, “diseñando objetos (fragmentos de código) que pueden evolucionar, así como operadores de mutación y selección, funciones de idoneidad, mecanismos de recompensa… combinarlo todo y ajustarlo para crear simulaciones para la resolución de problemas.” El matemático presentó el ejemplo de un reactor de avión que había sido diseñado según estos procesos, dando lugar a soluciones que en principio no parecían lógicas, pero funcionaban mejor.

 

Eiben considera que la computación evolutiva puede aplicarse en el futuro a otros ámbitos del diseño industrial y en la resolución de problemas que no sabemos especificar claramente. Otro ámbito al que se refirió Eiben es el del arte, por medio de los proyectos Mondriaan Evolver y  Escher Evolver, que emplean el lenguaje plástico de Piet Mondrian y M.C. Escher para generar imágenes similares a sus obras originales. Las composiciones creadas por el programa imitando el estilo de uno u otro artista son votadas por el espectador, quien decide así qué modelos son más “aptos”, y permite al programa seguir buscando opciones que se asemejen más a la obra original. Con todo, las aplicaciones de la evolución artificial son mucho más amplias, según señala Eiben, puesto que pueden servir para desarrollar la robótica evolutiva, creando robots o nanorobots capaces de evolucionar y adaptarse a su entorno. En este contexto, no hablaríamos ya de programación, sino de algo más parecido a la formación.

 

Gusz Eiben, “Artificial Evolution in Physical Substrates”.

 

Robótica flexible

Rolf Pfeifer, Director del Artificial Intelligence Laboratory Department of Informatics de la Universidad de Zurich, centró su intervención en la “robótica flexible”, una disciplina que explora nuevas soluciones para la integración de los robots en nuestro entorno diario. Actualmente, los robots no pueden operar en el mundo real (más allá de entornos controlados, como son los de fábricas y laboratorios) debido a su limitada movilidad y su escasa adaptabilidad al entorno. En opinión de Pfeifer, el problema radica también en una visión inadecuada de la inteligencia como una simple sucesión de estímulo (input), procesamiento y respuesta (output). Esta visión niega la interacción con el mundo real, por lo que la perspectiva de la robótica flexible se base en una inteligencia integrada en el cuerpo, que emerge del movimiento y los procesos sensoriales-motores, así como la interacción con el entorno. Estos robots incorporarían un diseño abierto a comportamientos emergentes, no limitado a un control previo de los comportamientos posibles de la máquina.

 

 

Frente a la alta capacidad de predicción de un entorno industrial, en el que los robots “duros” operan en base a programas previos, el mundo real requiere la capacidad de tratar con lo imprevisto, interactuar con humanos “blandos” y adaptarse a cada situación. En este punto, Pfeifer compara el robot Asimo de HONDA, un proyecto surgido del entorno industrial que procura integrarse en un entorno cotidiano. “Asimo es mono”, apunta Pfeifer “un prodigio tecnológico, pero no es natural”. Frente al complejo sistema que permite a Asimo imitar el movimiento de un niño, otros proyectos como Passive Dynamic Walker o Cornell Ranger Robot, que exploran las dinámicas del cuerpo humano y crean un sistema en el que el movimiento es generado por la propia relación entre sus partes. En proyectos como los citados anteriormente o como Stompy the Dancing Robot, según indica Pfeifer, parte del control es ejercido por los propios materiales, que en muchos casos son blandos y por tanto pueden adaptarse a su entorno. Los robots, además, pueden ser más inteligentes si se les añaden sensores que les faciliten información acerca de su entorno (presión, contacto, aceleración, visión) o su propio cuerpo (ángulo, torsión, fuerza, etc.). Pensar en estímulo (input) es incorrecto, ya que los sistemas biológicos generan sus propios patrones de estimulación sensitiva a través de la interacción, y crean expectativas acerca de estas interacciones que afectan a sus procesos motores (por ejemplo, cuando cogemos un vaso aplicando la fuerza necesaria para desplazar un peso que hemos estimado visualmente y por medio de experiencias previas). Rolf Pfeifer concluye su intervención presentando el proyecto ECCE Robot, en cuyo desarrollo participa: se trata de un robot antropomimético, que imita la mecánica del cuerpo humano, funcionando con músculos y tendones artificiales, elementos flexibles que en opinión del equipo de investigadores le permitirá interactuar de una manera más eficiente con los humanos.

De izda. a dcha., Rolf Pfeifer, J.J. Merelo y Gusz Eiben.

 

En los próximos artículos dedicados al Seminario Internacional Vida Artificial examinaremos las reflexiones acerca de la vida artificial, la biología sintética y la historia del certamen VIDA Arte y Vida Artificial que han realizado los ponentes Steen Rasmussen, Ricard Solé, Álvaro Moreno, Karin Ohlenschlager y Jens Hauser.