Posted by on Oct 21, 2013 in Artículo, Convocatoria | 0 comments

 

Los premios VIDA 15.0  muestran una vez más la exploración tenaz que desde el arte se hace de la vida. Los premios de esta edición ofrecen desde una amplia variedad de perspectivas la exploración artística que tiene lugar en un zona híbrida en la que se reúnen ciencia, tecnología, sociedad y pensamiento.

 

Rotes Rauschen (red noise). Kerstin Ergenzinger, Germany, 2012

Rotes Rauschen (red noise). Kerstin Ergenzinger, Germany, 2012

En esta edición el primer premio se ha destinado a la artista alemana Kerstin Ergenzinger por su escultura sonora Rotes Rauschen. El jurado ha visto en este proyecto una novedosa forma de examinar la información que reside en los espacios naturales y el modo en el que se registra como parte de nuestra experiencia sensorial. La artista diseña un espacio en el que una escultura central de apariencia ambigua oscila suspendida del techo. Al aproximarse el espectador la escultura exhibe un comportamiento ondulante, que parece querer envolverle con un abrazo. Un sismómetro marca el eje horizontal de la instalación cuya función es recabar sonidos de baja frecuencia para trasladarlos de vuelta al espacio como un paisaje sonoro uniforme y sutilmente perceptible. Rotes Rauschen elabora modos de interacción que se inspiran en nuestra capacidad para percibir ciertos niveles de “ruidos” que residen en la naturaleza y ubicarlos en el interior de un espacio unificado que funciona finalmente como órgano sensorial a la vez que como instrumento musical sísmico.

 

La naturaleza y sus fenómenos sirven de tesis sobre las que algunos artistas someten sus exploraciones que, en ocasiones, se combinan con tramas científicas singulares para generar  nuevas ficciones. Es el caso de la artista Agnes Meyer-Brandis, galardonada con el segundo premio en VIDA 15.0, al desarrollar Moon Goose Analogue: Lunar Migration Bird Facility inspirándose en el libro El Hombre en la Luna escrito por Francis Godwin y publicado en 1603. En éste el protagonista Domingo Gonsales vuela hacia la Luna en un carruaje tirado por un grupo de “ocas lunares”, un tipo de aves capacitado para vuelos lunares. La artista reconstruye la fábula de modo con el fin de realizar el viaje: en una granja en Polinaria (Italia) cría una colonia de ocas, entrenándolas para que sean capaces de organizarse y volar, o disponiendo un hábitat lunar remoto – un nuevo MARS-500 para aves – para favorecer el entrenamiento que precede al viaje. Estas estrategias apoyarán el en cierto modo “lunático” empeño de la artista por construir el proyecto de seudoficción Moon Goose.

 

 

Los premios VIDA reflexionan acerca de dos de las claves sobre las que se sustenta el arte contemporáneo: por un lado, la exploración creativa de las nuevas narrativas derivadas de la vida, y por otro, la comprensión de la obra como un sistema en continua variación y cambio.  En este sentido vemos en Effulge del coreano Yunchul Kim, proyecto receptor del tercer premio VIDA 15.0, una reflexión estética única en torno a la utilización de los nuevos materiales dinámicos. Partiendo de la elaboración casera de un nano material, sensible a las fuerzas magnéticas, electroestáticas y gravitacionales, el artista diseña pantallas planas en las que se plasman formas móviles y cambiantes. El logro de Yunchul Kim consiste en haber desarrollado una instalación visual basada en estructuras dinámicas inconfundiblemente digitales pero que sin embargo responden a la acción de un material sensible, no de una programación preestablecida. Effulge demuestra la importancia de la simulación y el experimento para acercanos a la naturaleza intrínseca de los fenómenos físicos.

 

Existe una tendencia entre los premios de esta última edición por considerar el objeto artístico como parte de un proceso de alquimia no ya metafórico sino real, y que sirve para mostrar el ansia del artista por superar los límites de la material,y, en muchos casos, también del código. En la Mención Honorífica Shadow Fugue la surcoreana Sion Jeong crea una instalación cinética con un comportamiento próximo al de un ser vivo a pesar de que sus movimientos recaen en un diseño mecánico simple. Por medio de cambios mínimos en la superficie del material del que se compone la artista construye un paisaje sonoro y lumínico único y sorprendente. Por su parte, Thirty Three del artista alemán Nils Völker se concibe como una instalación sonora proyectada para el interior de la Iglesia del San Salvador de Caen (Francia) que, por medio de treinta y tres estructuras suspendidas en el techo, que colisionan entre sí debido al balanceo programado en ciclos de seis horas, consigue transladar al interior del recinto los ciclos de las mareas de la costa de Normandía.

 

 

Las referencias a los fenómenos de la naturaleza, los relatos de ciencia ficción, la historia de la informática, o la teoría científica son tan solo algunos de los puntos de partida de los proyectos que VIDA 15.0 premia este año. Entre las menciones de honor encontramos algunos de los ejemplos de esta fascinación contemporánea por las cuestiones que preceden el hecho científico. La obra Le grand calculateur I de la artista Diane Morin elige la novela de ciencia ficción Solaris (1961) de Stanislaw Lem – en la que se describe el Océano del planeta Solaris como una gigantesca entidad de cálculo – para diseñar una estructura inspirada en las arquitecturas de los ordenadores primitivos. Este mecanismo ejecuta operaciones aritméticas a través de  conmutadores rellenos de agua por medio de un sistema de relés cuya actividad se exhibe abiertamente en el espacio de la galería.

 

En el ámbito de la robótica, una de las tendencias clásicas en los premios VIDA que se ha  premiado en considerables ocasiones, disfrutamos en esta edición de la refinada propuesta de Louis-Philippe Demers. En The Blind Robot el artista afincado en Singapur explora la interacción humano-máquina de acuerdo con la filosofía de la “robótica social”. Esta rama de la robótica propone relacionarnos con las máquinas pensantes no ya de un modo utilitario, destinándolas a  tareas domésticas o industriales, sino para mantener intercambios sociales significativos. The Blind Robot se considera una investigación crítica de los desarrollos científicos en este terreno y ofrece al espectador un diálogo recíproco con un robot semiautónomo cuya sofisticación nos asombra.

 

Las estrategias performáticas, que toman préstamos de la cultura visual para crear situaciones de participación y debate representa un tipo de proyectos cuya influencia en VIDA se percibe  cada vez mayor. The Center for Genomic Gastronomy puesto en marcha por la pareja Cathrine Kramer y Zackery Denfeld establece una zona de contacto entre el arte culinario y la genómica con el fin de mejorar nuestra comprensión de la alimentación  en el contexto de la cultura actual, de la biotecnología y de la ecología. A través de actividades como catas de smog, sushi fluorescente, exposiciones comestibles y máquinas expendedoras de semillas, el CGG pretende mapear las polémicas en torno a la comida y ofrecer prototipos de futuros culinarios alternativos. Por su lado, Stranger Visions compone una serie de retratos escultóricos generados a partir de material genético recopilado por la artista Heather Dewey-Hagborg en las calles de Brooklyn. La artista trabajó intensivamente en Genspace (un laboratorio de biología dedicado a la investigación colectiva y autónoma) para desarrollar los  retratos aplicando técnicas propias de  la medicina forense actual, con lo que aprovecha para poner sobre cuestión la ética de la manipulación de la información personal por medio de procedimientos de laboratorio.

 

 

Los premios amplían su gama temática a medida que aparecen nuevas formas de práctica artística derivadas de la experimentación con tecnologías emergentes y como estas se incorporan a la vida corriente. Chromatographic Ballads del dúo formado por la artista Ursula Damm y el  desarrollador Martin Schneider investiga el alcance de la realidad aumentada en la percepción de la nuestro entorno. Éste, según los artistas, lo experimentamos cada vez más a través de capas de información que se acumulan por nuestra propia experiencia, por los datos de mecanismos móviles propios, ajenos o por la de aquellos inscritos en nuestro entorno inmediato. Con una instalación compleja invitan al espectador a explorar este fenómeno y reconocer un futuro cercano en el que sistemas avanzados de percepción nos expondrán a realidades superpuestas.

 

VIDA hoy nos permite destacar el debate actual en torno al concepto múltiple de lo vivo, de un modo que muestra las líneas de experimentación emergentes en torno a ideas como vitalidad, sistema, emergencia, agencia, performatividad o comportamiento. Con los premios VIDA 15.0 no dejamos de sorprendernos de la capacidad de los artistas para localizar nuevos parcelas de investigación que podrían permanecer ocultas tras la agitación informativa contemporánea. VIDA quiere distinguir con esta nueva edición aquellos nuevos modos de intervención en el arte que proponen  ideas novedosas a un público deseoso de referencias culturales significativas para una sociedad en cambio.