Posted by on Feb 12, 2013 in Artículo | 0 comments

El artista y diseñador Tuur van Balen, ganador del primer premio VIDA 14.0 con el proyecto Pigeon d’Or (2011), trabaja con Revital Cohen en la intersección entre el arte, la ciencia y el diseño desarrollando proyectos que especulan sobre las posibles interacciones entre los organismos naturales y artificiales, así como sobre sus implicaciones sociales y psicológicas. En la siguiente entrevista, Van Balen desarrolla algunas ideas relacionadas con Pigeon d’Or, con la investigación científica y con las posibilidades que introduce la biología sintética.

En Pigeon d’Or, trabaja con tres formas de vida diferentes: las bacterias, las palomas y los criadores de palomas. ¿Cómo describiría el proceso de trabajar en estas tres escalas distintas y qué nexos establece entre ellas? 

El trabajo nació en buena medida de los paralelismos y las paradojas que surgen al yuxtaponer estas formas de vida en diferentes escalas. Todos ellos tratan sobre la manipulación de la biología, los sueños de estandarización y control frente a las desordenadas realidades de los impredecibles comportamientos emergentes. Mediante la exploración de estas tensiones entre la ingeniería y la biología a diferentes escalas, la obra pretende alejar el discurso de las posibles tecnologías y acercarlo al contexto ético y cultural en el que esas tecnologías podrían actuar.

Tuur van Balen, Pigeon d’Or (2011)
Madera y vinilo
115 x 170 x 180 cm

La ciudad es una parte importante de este proyecto, como entorno y también como «metabolismo complejo» del que los humanos constituyen una diminuta fracción. ¿Ve la ciudad como un laboratorio?

No veo la ciudad como un laboratorio y no creo que un entorno urbano sea necesariamente el mejor terreno de pruebas para las nuevas biotecnologías. Sin embargo, cuando se habla de biotecnologías como la modificación de las bacterias con fines productivos, deberíamos analizar esas bacterias dentro de la compleja ecología a la que podrían pertenecer. En otras palabras: debemos estudiar la bacteria en la paloma y la paloma en la ciudad. Al manipular las bacterias, estamos de hecho manipulando nuestro entorno de formas que no siempre podemos predecir.

Afirma que las palomas podrían verse como una forma de vida artificial, pero esto podría decirse también de otros animales domesticados. ¿Qué le hizo interesarse concretamente por las palomas?

El interés de la obra por las palomas tiene varias vertientes. Por una parte, cabría decir que las palomas se pueden percibir, de partida, como un producto de la biotecnología, incluso en mayor grado que otros animales domesticados. Durante cientos de años, las palomas se han criado por su capacidad instintiva para regresar al hogar. Esta evolución controlada fue precisamente la razón por la que Charles Darwin se interesó también por ellas. Con el tiempo llegó a criarlas.

La cultura que rodea a la cría de palomas es increíblemente rica, y en ella se combinan la compleja psicología de las palomas, grandes sumas de dinero, creencias y supersticiones. La cantidad de conocimiento tácito sobre la cría, las carreras, la genética, etc. es enorme, pero no siempre puede considerarse una ciencia (¿por ahora?). A nosotros nos interesan esos procesos y esas prácticas que se sitúan en los límites de la ciencia.

Las palomas, y en especial las asilvestradas, residen en una interesante zona gris ética, no solo por lo tocante a su reproducción. Las palomas urbanas se consideran una plaga. No es únicamente que sean animales antinaturales; en muchos casos no son deseadas y de hecho, en cierta medida, están más allá de nuestro control.

Las regulaciones europeas impiden hacer ensayos con bacterias en las palomas. ¿Cree que estas regulaciones están limitando las posibilidades de la investigación actual en biología sintética? ¿Pretenden proyectos como Pigeon d’Or cuestionar estas limitaciones?

La obra no trata de cuestionar estas regulaciones. La idea es más bien que el proceso de creación de la obra, con todas sus intervenciones a diferentes escalas, pretende encontrar y revelar el contexto en el que actúan estas tecnologías. El marco legal forma parte de ese contexto, al igual que las prácticas culturales y las consideraciones éticas, tanto para mí personalmente por mi condición de artista como en un nivel más amplio.

Tuur van Balen, Pigeon d’Or (2011)
Díptico
Copias cromogénicas sobre aluminio
66 x 100 cm , 66 x 100 cm


Hay un valor decididamente estético en los «objetos especulativos» que se crean para un proyecto como este. ¿En qué medida pueden estos artefactos ser considerados obras de arte por derecho propio? ¿Es necesario crear una imagen o un objeto visualmente atractivo para dirigir la atención al proceso que subyace tras la obra?

Crear objetos, fotografías y vídeos es una manera de entender las cosas que encontramos y de apropiarnos de ellas, estos elementos forman parte de un proceso que unos llaman investigación, otros arte y algunos, diseño. No nos preocupan demasiado las etiquetas precisas.

Creemos que su valor estético es muy importante, ya que los objetos, las imágenes o los vídeos sirven a menudo como puntos de entrada al mundo del proceso, caracterizado por sus múltiples estratos.

En varios de sus proyectos, aborda las posibilidades de la biología sintética y defiende el acceso de (casi) cualquier persona a su práctica. ¿Cuál es su opinión sobre los beneficios y los riesgos de esta tecnología?

Como cualquier tecnología, la biología sintética tiene riesgos y beneficios claros. No obstante, no nos interesan especialmente esas utopías y distopías. Nos atraen mucho más las tensiones y las zonas grises. Uno de estos aspectos es el potencial de la biología sintética para ser muy abierta y accesible: en el mundo de la biología sintética algunos flirtean con el código abierto mientras que otros sostienen que se puede practicar en una cocina razonablemente limpia. Aunque algunas de estas cuestiones se han exagerado mucho, nos interesa esa accesibilidad. ¿Se convertirán los criadores de palomas en científicos? ¿Se convertirán los científicos en criadores de palomas?

El Registro estándar de componentes biológicos es una base de datos en línea de acceso libre integrada por los denominados «ladrillos biológicos»: fragmentos de código ADN que se pueden insertar en los microorganismos para ampliar su funcionalidad. Hemos sumado el ladrillo biológico que hemos creado para Pigeon d’Or a esta gran biblioteca impulsada por la ciencia.

Tuur van Balen, Pigeon d’Or (2011)

Los rituales parecen desempeñar un papel importante en la mayoría de sus proyectos. ¿Qué relación establece entre los rituales y los procesos que sustentan la investigación científica? ¿Tiene la noción de ritual relación con la naturaleza ficticia de algunas de las obras?

La ciencia es también un ritual. Y, a menudo, es también ficticia.

Por último, ¿cómo definiría la vida?

Les dejo esa definición a otros. Lo que a mí me interesa es cómo se puede experimentar y practicar, cómo se actúa sobre ella y se interacciona con ella.