Posted by on Abr 16, 2013 in Artículo | 0 comments

Programador y artista experto en informática, Ralf Baecker ha centrado su investigación artística en desplegar los diversos procesos que tienen lugar bajo los irreales interfaces visuales de los dispositivos electrónicos que utilizamos a diario. Mediante la exploración del aspecto material de nuestra actual tecnología de la información, él le da la vuelta a los aparatos y crea instalaciones en las que el usuario se enfrenta a un artefacto que no solo no obedece a sus instrucciones sino que participa de los procesos de su existencia misma. Dos de los proyectos de Baeker han recibido distinción en los Premios Internacionales de Arte y Vida Artificial, VIDA: The Conversation (La Conversación), que recibió una Mención Especial en VIDA 13.0, e Irrational Computing (Informática Absurda), que obtuvo el Segundo Premio en VIDA 14.0.

 

Irrational Computing (Informática Irracional) nos recuerda cómo el aspecto material de la tecnología intenta hacerse cada vez más invisible y etéreo. ¿Concebiste esta instalación con ese propósito en mente?

Irrational Computing hace referencia a la desaparición de la materialidad en la actual tecnología de la información. Esa fue una de las cuestiones que me planteé durante su desarrollo. Los dispositivos tecnológicos actuales se caracterizan por estar constituidos por múltiples capas. Si nos adentramos desde la capa más superficial encontramos los interfaces simbólicos a los que tiene acceso el usuario, las señales, el sistema operativo, los códigos binarios con los que se conforma la CPU, los transmisores, los componentes de silicio y por último las diminutas corrientes electrónicas analógicas. Mi objetivo consiste en llevar a cabo una especie de reapropiación de todo lo digital, y esto se torna en un punto de partida poético para mi trabajo.

Los cristales que utiliza en Irrational Computing emiten luces y sonidos. ¿Son necesarios estos efectos para que el observador se percate de que algún proceso está teniendo lugar, o concibe esta pieza como un proceso completamente interno sin resultado externo?

Buena pregunta. En realidad eso es algo que me pregunto a mí mismo. Por otra parte, la decisión de hacer este proceso visible y audible fue una consideración importante, ya que deseaba ofrecer un acceso emocional, no conceptual, a mis instalaciones. Le di un toque muy atmosférico, tomando como referencia las propuestas informáticas/científicas del pasado, tales como los dispositivos combinatorios de Ramon Lull, la alquimia y la tradición hermenéutica. También los cuadros de Joseph Wright de Derby ejercen mucha influencia en mí. Por otro lado, esto es lo que en realidad hacen los cristales: emitir luz y generar sonido por el efecto de la electricidad. Para Irrational Computing tan solo tuve que amplificar dichos fenómenos.

Ralf Baecker, Irrational Computing (Informática Absurda), 2011 .

 

En The Conversation y Rechnender Raum se pueden observar procesos basados en las tensiones que tienen lugar entre diferentes elementos ¿qué le hizo elegir el mostrarlos de esa forma particular?

En ambas instalaciones cada componente visible constituye EN SÍ el funcionamiento del artefacto, lo que convierte la visibilidad en parte del propio proceso. En Rechnender Raum se le da la vuelta completamente a la estructura de un artefacto procesador de símbolos. La pieza está conformada por componentes lógicos extremadamente complejos construidos a base de hilos, gomas elásticas, palancas, pesas, etc. Y el espectador tiene que mirar a través de todos esos componentes para observar el resultado que se muestra en la especie de cableado que aparece en el centro de la pieza. En The Conversation las continuas fuerzas alternantes entre los imanes intervienen en los movimientos de las gomas elásticas y vice versa. Pero al final termina dándose una paradoja: a pesar de que en ambas piezas básicamente muestro cada bit (dígito binario) de la máquina, su transparencia no ayuda a entenderla. Su comprensión no se encuentra al alcance de nuestra percepción. Si se trata de distinguir entre la capa más superficial y la capa que se alberga bajo aquella, la idea es que mis dispositivos y máquinas se posicionen en algún lugar intermedio.

Ralf Baecker, The Conversation, 2010

 

¿Hasta qué punto los factores estéticos influyen en sus instalaciones? ¿Considera que los equipos tecnológicos deberían estar a la vista en exposiciones artísticas que hacen uso de la tecnología?

Lo que pretendo es eliminar la capa más superficial, el “display” (la pantalla). Me interesa el proceso en sí, por eso trato de resaltar los aspectos visuales de la maquinaria. La razón por la que utilizo el término “display” para referirme a ciertas partes de mi instalación tiene que ver con la etimología de la palabra, que parte del vocablo latino “displicare”, “desplegar” en inglés.

Nowhere – Data Landscapes (En Ningún Lugar – Paisajes de Datos) también presenta una máquina inmersa en un aparente monólogo, pero en esta ocasión el funcionamiento es menos “irracional” y genera un resultado final. ¿Qué tiene esta obra que ver con tus proyectos recientes?

Nowhere fue mi primer intento de escapar de lo virtual para dirigirme hacia lo físico.

Parecería que el sonido forma parte importante de su obra. ¿Qué papel juega el “zumbido polifónico” en sus instalaciones? ¿Pretende favorecer un determinado estado de ánimo en el observador?

Al principio la aparición del sonido fue más accidental que programada. Es desde Rechnender Raum que soy más consciente de ello. El sonido es un buen indicador de que un proceso está teniendo lugar, y también un buen modo de conseguir que el observador se sumerja en un determinado espacio. Lo utilizo para generar una envoltura invisible alrededor de mis obras.

En la actualidad creemos que las máquinas funcionan obedeciendo nuestras órdenes, quizá escondiendo el temor de que probablemente la Inteligencia Artificial un día nos haga parecer obsoletos. En ese sentido, ¿pretendes que tus máquinas tengan un aspecto especialmente misterioso, caótico y hasta puede que amenazador?

Hace un par de años empecé a investigar sobre la historia de la informática y su teoría. Estoy muy interesado en la procedencia de esos artilugios. En la antigüedad todavía existía una división entre la mecánica y la matemática/algoritmia, como también la había entre el mundo físico y lo mental (lo imaginario). Me dediqué a rastrear en la historia pasada momentos en los que estos dos aspectos se fundían dando lugar a extraños artefactos, tales como los del Héroe de Alejandría (10-70 DC), puertas automáticas en los templos o la máquina diferencial de Charles Babbage. Se trataba de filosóficos y/o teatrales aparatos autómatas, artilugios epistemológicos que contrastan con los dispositivos utilitarios que utilizamos cada día en la actualidad. Incluso la “Máquina Turing” de Alan Turing, que fue la base para el desarrollo del “ordenador universal”, fue al principio un aparato que hipotéticamente nos permitiría comprender los límites de las matemáticas y la computación mecánica.

Las máquinas que crea se caracterizan por su aparente autonomía, lo que generalmente es percibido como una característica propia de un organismo vivo. ¿Podríamos considerar estas máquinas como seres vivos?

Es interesante verlo así. Si conectas un par de elementos en la manera apropiada, estos sistemas son capaces de generar comportamientos emergentes muy parecidos a los de organismos vivos. Para mí existe un tipo de vida que va más allá de la de las plantas y la de los animales. Si miramos a nuestro alrededor encontraremos este tipo de comportamientos a todos los niveles en sistemas tanto sociales, como económicos y técnicos, y no sorprende que todos estos sistemas diferentes estén de algún modo conectados entre sí

Para terminar, ¿cómo definirías vida artificial?

Resulta bastante difícil ofrecer una buena definición, pero recientemente investigué sobre auto-reproducción cinética. Existen algunas aplicaciones teóricas de máquinas para la auto-reproducción tales como el “constructor universal” de John von Neumann. Pero la mayor parte de las soluciones más afortunadas pertenecen al terreno de la informática. Resulta difícil encontrar una buena aplicación en la esfera física. Roger y Lionel Penrose construyeron un simple sistema de auto-replicación estocástico (fortuito) conformado por piezas de madera que podían unirse con otras piezas “flotantes” para generar una copia de sí mismas. Pero, volviendo a su pregunta, la definición que Von Neumann ofrece de vida artificial es: “la vida es un proceso que puede ser abstraído de cualquier determinado medio”. Ya en 1872 Samuel Butler propuso en su novela Erewhon que las máquinas eran capaces de reproducirse a sí mismas, pero que era el hombre quien hacía que esto ocurriera, y añadió que “las máquinas que reproducen maquinaria no reproducen máquinas de su misma especie.” De modo que alguna especie de auto-reproducción está teniendo lugar, pero siempre mediada por humanos.

Irrational Computing, Ralf Baecker, 2012

Irrational Computing, Ralf Baecker, 2012