Posted by on Jun 4, 2013 in Convocatoria | 0 comments

Seiko Mikami es una artista dedicada a crear instalaciones audiovisuales interactivas que integran la percepción humana. Esta artista, que además es profesora del Laboratorio de Medios Audiovisuales de la Tama Art University (Universidad de Arte Tama), ha participado en varios proyectos de investigación y expuesto su obra en numerosas ocasiones por todo el mundo, en festivales de arte contemporáneo y de nuevos medios audiovisuales así como en museos y galerías de arte.

 

Como artista, usted crea instalaciones interactivas que confrontan el “cuerpo digital” con el “cuerpo físico”. ¿Cree que hoy en día el arte tiene la misión de enseñarnos a entender nuestra condición humana en una sociedad tecnológica?

Creo que lo que realmente interesa a la gente es su identidad o el código de su grupo de redes sociales. Mi reciente obra titulada “Desire of Codes” (El deseo de los códigos) refleja los ambiguos límites que separan el *cuerpo digital en el mundo virtual* del *cuerpo físico en el mundo real* en esta sociedad centrada en la información. La base de datos utilizada en este trabajo está creada a partir de imágenes tomadas en las instalaciones que acogen la exposición, como la piel, los ojos, el cabello o los bolsos de los visitantes, por ejemplo, que son grabados en tiempo real por los dispositivos colocados en la pared. Esos mismos dispositivos grabaron otras imágenes similares hace unos segundos, horas y meses, que se proyectan en la pantalla creando una compleja combinación de elementos del pasado y del presente. La base de datos contiene además imágenes grabadas por cámaras de vigilancia en espacios públicos de todo el mundo, como aeropuertos, parques, vestíbulos o calles atestadas de gente; todas estas imágenes son separadas y se transfieren a una pantalla redonda de 4,7 M que se asemeja al ojo compuesto de un insecto, de manera que las imágenes se muestran en las 61 facetas hexagonales que componen la pantalla. Al observar todas esas escenas, que cambian sin cesar y cuyos ejes temporales también son dinámicos, el visitante se siente como si estuviera viendo un sueño fragmentado o una serie de recuerdos almacenados en su cerebro, y descubre los deseos que se generan automáticamente a través del acto de la vigilancia. Esta obra pretende visualizar una nueva realidad en la que los aspectos fragmentarios del tiempo y el espacio se recombinan, a la vez que la posición del visitante como sujeto simultáneo de expresión y vigilancia indica las nuevas formas que adoptan el deseo y la corporalidad del ser humano.

El concurso VIDA premia los proyectos artísticos que exploran el concepto de la vida artificial. ¿Cómo definiría este concepto?

Creo que la “vida artificial” es algo que ya existe en nuestro propio cuerpo. A lo largo de los últimos 20 años he desarrollado proyectos artísticos relacionados con la percepción humana. El concepto mismo de percepción es extremadamente complejo y constituye un tema muy amplio y difícil de abarcar en su totalidad. Además, está el hecho de que todavía no entendemos suficientemente bien nuestro cuerpo. Con el fin de investigar tanto la percepción como el cuerpo, decidí abordar cada sentido por separado: la vista, el oído, el tacto y los demás. Estoy avanzando en este proyecto, desarrollando cada uno de esos aspectos de manera individual. El objetivo de cada proyecto era crear el conjunto de “conexiones” con cada uno de estos tipos de percepción mediante la creación de un mecanismo censor específico. Por el momento, todo mi proyecto está motivado por la convicción de que en nuestro interior ya existe algo similar a lo que denominamos “artificial” en el contexto de la tecnología informática. En todos mis proyectos, lo “artificial” constituye una extensión de lo que ya tenemos: una red que influye en nuestra subjetividad y sintetiza lo que percibimos, así como el mundo percibido.

El cuerpo desempeña un papel muy importante en sus proyectos artísticos. ¿Cree que, como espectadores, hemos perdido conciencia de nuestro propio cuerpo?

El cuerpo desempeña una función diferente en cada uno de mis proyectos. Por ejemplo, mi obra titulada “eye-tracking project (1996~)” (Proyecto de seguimiento ocular (1996~)) se mueve entre lo consciente y lo inconsciente. Se trata de una instalación audiovisual interactiva que consiste en una tecnología de seguimiento ocular que genera estructuras de moléculas en tiempo real según los movimientos de los ojos del espectador mientras observa la obra. El visitante puede navegar por este espacio exclusivamente con la mirada, una mirada que a su vez se convierte en coordenadas XYZ que generan simultáneamente las estructuras. No obstante, a las personas nos resulta extremadamente complicado controlar nuestra mirada. Los detectores de mentiras, por ejemplo, utilizan tecnología de seguimiento ocular. Esta obra demuestra que nuestra mirada expresa nuestros afectos inconscientes y no podemos controlarla a voluntad. El movimiento de los ojos se ve influido por nuestros procesos conscientes e inconscientes. La base de la que parte este proyecto es la discrepancia que existe entre el proceso controlado y voluntario y el proceso pasivo que no podemos controlar. En consecuencia, al utilizar el seguimiento ocular, los ojos median en el espacio que existe entre nuestro “yo” y nuestro cuerpo.

En su opinión, ¿cómo benefician los concursos como el VIDA al desarrollo de las prácticas artísticas?

Creo que el concurso VIDA está llevando a cabo una labor importantísima de apoyo a los artistas, no solo a través de los premios que otorga sino también proporcionando información sobre el trabajo que realizan y sobre las ediciones anteriores del concurso, tanto en su sitio web como en las redes sociales. La producción de proyectos artísticos que se desarrollan en la intersección entre el arte, la ciencia y la tecnología requiere una inversión considerable de tiempo, dinero y equipos. Además, no es fácil introducir este tipo de trabajo en el mercado del arte, por lo que gracias al apoyo que ofrecen iniciativas como el concurso VIDA los artistas pueden continuar explorando las fronteras de la vida artificial.

¿Podría describir tres proyectos de ediciones anteriores del concurso VIDA que fueran, a su juicio, particularmente interesantes?

Yo vivo en Tokio, por lo que no he tenido la oportunidad de conocer todos los trabajos que han participado en las ediciones anteriores del concurso VIDA, de modo que me resulta difícil elegir. No obstante, he visto muchas de las obras galardonadas en Internet o en otras exposiciones, y las que más me han interesado han sido aquellas que integran una colaboración entre diferentes campos, como la robótica, la biotecnología y la arquitectura.