Posted by on Jul 9, 2013 in Convocatoria | 0 comments

 

El Dr. Andreas Broeckmann es historiador de arte y comisario. Actual director del New Leuphana Arts Program en el Centre for Digital Cultures en la Universidad Leuphana Lüneburg, ha sido director y miembro fundador del Dortmunder U – Centre for Art and Creativity, comisario y director de proyecto en el V2_Institute for the Unstable Media de Rotterdam, director artístico del festival de arte y cultura digital Transmediale, que se celebra en Berlín, y director artístico de la 16º edición del Simposio internacional de arte electrónico ISEA2010 RUHR.


Esta es la primera vez que forma parte del jurado de los Premios VIDA pero cuenta con una gran experiencia en otros festivales y certámenes. En su opinión, ¿cómo benefician certámenes como VIDA al desarrollo de las disciplinas artísticas?

Dr. Andreas Broeckmann

Dr. Andreas Broeckmann

Obviamente, hay muchos tipos de certámenes. Aquellos que premian conceptos artísticos aún por materializar tienden a respaldar más directamente las disciplinas artísticas mientras que los certámenes que solo aceptan la participación de obras ya creadas tienen una función más reflexiva. Un certamen como VIDA abre las puertas a la construcción de un discurso público en torno a las disciplinas del arte contemporáneo y al desarrollo de criterios heurísticos de evaluación y crítica.

En ocasiones se critica a los certámenes de arte porque exigen comparar, evaluar y clasificar proyectos artísticos que, por su naturaleza, son singulares y cuyas diferentes cualidades no son, por tanto, equiparables. Es importante, por consiguiente, que esos certámenes sean solo una de las múltiples y diferentes formas debatir, evaluar y apoyar las artes.

No obstante, los certámenes provocan con frecuencia intensos debates sobre el actual estado de las artes. La experiencia me ha demostrado que los debates entre los miembros del jurado entrañan un profundo compromiso con las obras de arte contemporáneas. El público tiene conocimiento de algunos de estos debates a través de las declaraciones del jurado y del debate público que sus decisiones suscitan pero soy de la opinión de que debieran hacerse públicas opiniones mucho más críticas del jurado que, con frecuencia, se consideran confidenciales.

 

VIDA premia proyectos artísticos que exploran el concepto de vida artificial. ¿Cómo definiría este concepto?

El concepto de “vida” no es inamovible y ha ido evolucionando a lo largo de la historia. Historiadores de la ciencia como Georges Canguilhem y Michel Foucault han analizado el significado cambiante de la noción de “vida” y, basándonos en esos análisis, observamos que esa noción también está sujeta a cambio en nuestro propio tiempo. Cada vez está más extendido el concepto de “vida” como algo que puede ser creado y modificado por lo que se ha dado en llamar “las ciencias de la vida” y no como una simple “concesión de la naturaleza”.

El vertiginoso avance de las técnicas científicas de clonación y modificación genética ha abierto un intenso y polémico debate ético-jurídico. Al mismo tiempo, el uso creciente de conceptos como “bio-power” indica una mayor concienciación de que la vida no se reduce a un mero hecho biológico sino que es, en sí misma, objeto de procesos socio-políticos.

Nuestra concepción de lo que es “artificial” entendido como contraposición a lo “natural” está cambiando influida por disciplinas como la biónica, la bioingeniería o las ciencias medioambientales. La noción del “antropoceno” sugiere que estamos (y posiblemente desde hace ya bastante tiempo) en una era en la que no podemos seguir entendiendo el entorno natural en contraposición a lo que ha sido creado por el hombre. El concepto de “vida artificial” se inscribe, a mi juicio, en la misma matriz epistemológica y está sujeto a un cambio continuo y conflictivo.

 

Los proyectos presentados en VIDA ilustran la imbricación entre arte y ciencia. ¿Cómo describiría el actual desarrollo de esa imbricación? ¿Sería el arte un reflejo de nuestra sociedad impulsada por la ciencia y la tecnología? ¿Puede la experimentación artística conducir a nuevas formas de investigación científica?

La relación entre el arte y la ciencia es tan antigua como ambas disciplinas. Dependiendo de la época, de las prácticas y de los discursos a los que nos remitamos, arte y ciencia aparecerán como irreconciliables, complementarios o como una misma cosa. No quiero parecer excesivamente relativista pero creo que es importante tener en cuenta que estos conceptos no son monolitos inamovibles que han de reconciliarse entre sí de alguna manera, sino que forman parte de sistemas de referencia diferentes que se solapan y excluyen parcialmente. Hemos de centrarnos en disciplinas discursivas, científicas y artísticas específicas -y en sus contextos- para poder dar una respuesta fundada a estas difíciles preguntas.

En mi opinión, el arte “no tendría” que estar obligado a hacer nada en particular. La característica fundamental del arte como forma específica de disciplina es que no está encorsetado por reglas y códigos y que puede ir a contracorriente de la lógica, la racionalidad, la funcionalidad o la moral. Esto no significa que no existan reglas sistémicas, pero lo maravilloso del arte es su libertad para adoptar o rechazar determinadas reglas, sean éstas éticas, técnicas o estéticas. Obviamente, hay límites a la transgresión pero traspasar esos límites es, a mi juicio, atributo de la práctica artística. En ese sentido, el arte no es tanto un “reflejo” como un “reto” en su contexto social, y ese contexto puede incluir perfectamente las prácticas científicas y tecnológicas.

 

El premio VIDA de este año permitirá a un artista trabajar con el departamento de innovación de Telefónica. En su opinión, ¿desempeñan los programas de laboratorios y residencias un papel fundamental en el actual desarrollo de la investigación artística?

Lo hacen como lo han venido haciendo desde hace décadas. Programas de residencia como los organizados por el Centre for Advanced Visual Studies del MIT, el British Artist Placement Group o el Canon Art Lab son tan solo algunos ejemplos históricos de las muchas iniciativas de esa naturaleza que han permitido a los artistas trabajar en entornos corporativos y relacionados con la investigación científica. Dados los aspectos prácticos o de otro tipo que con frecuencia entrañan esos programas, es importante que sean variados y que se complementen con otras iniciativas que ofrezcan a los artistas la oportunidad de trabajar fuera del ámbito de esas estructuras. Pero estos programas institucionales también ofrecen a los artistas oportunidades únicas que pueden y deben aprovechar si aquello en lo que quieren trabajar o que desean conseguir puede materializarse en estos contextos.

 

¿Podría describir tres proyectos de ediciones anteriores del certamen VIDA que fueran, a su juicio, particularmente interesantes?

Dado que este año formaré parte del jurado y que esta entrevista se publicará antes de que se cierre el plazo de inscripción, no quisiera referirme a obras individuales ya que podría interpretarse como una preferencia por determinada temática o estética, lo que no sería reflejo de la realidad. Lo que considero importante -y despierta mi curiosidad- de este certamen en particular son los enfoques artísticos que cuestionan nuestra idea de “vida artificial”, que nos hacen pensar en las nociones de vida, tecnología y ciencia, y que nos enfrentan a experiencias, imágenes, procesos y conceptos que nos obligan a pensar sobre ellos de formas nuevas e inesperadas.