Posted by on Nov 12, 2013 in + VIDA | 0 comments

 

La laguna litoral del Mar Menor, situada en la Región de Murcia, es la mayor albufera de España con 73 km de costa y 135 km2 de superficie. Con una enorme riqueza medioambiental, la laguna ha sido designada por las Naciones Unidas como Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo. El equilibrio ecológico de la zona se ve amenazado desde hace décadas por su principal fuente de ingresos, el turismo, que ha comportado un agresivo desarrollo urbanístico y una intensa actividad humana, tanto en la costa como en sus aguas.

 

Clara Boj & Diego Diaz | photo: Kaupo Kikkas

Clara Boj & Diego Diaz | photo: Kaupo Kikkas

 

Interesados por el particular desarrollo de este medio natural, los artistas Clara Boj y Diego Díaz están elaborando el proyecto Institute for the Studies of Biological Enigmas (ISBE) – Mar Menor Research, que explora los diferentes factores que intervienen en el ecosistema de la laguna por medio de una exhaustiva documentación, una aplicación de Realidad Aumentada y un sitio web en el que se aplican datos recogidos en tiempo real. El proyecto obtuvo un Incentivo a la producción Iberoamericana en VIDA 13.2, dotado con 10.000€, lo cual ha permitido a los artistas poner en marcha un laborioso trabajo de investigación que ahora entra en su fase final.

 

 

En ISBE – Mar Menor Research proponéis la construcción de un organismo artificial (el “Monstruo del Mar Menor”) que responde a las condiciones actuales del entorno y puede ser “avistado” gracias a una aplicación de Realidad Aumentada. ¿Cómo se ha desarrollado el proyecto hasta hoy?

En estos dos últimos años hemos llevado a cabo el trabajo de campo en el Mar Menor, visitando frecuentemente la zona en diversas épocas del año y recopilando información acerca del entorno. Por una parte, hemos realizado una documentación fotográfica de la costa a un nivel bastante exhaustivo, con la intención de realizar una imagen panorámica a partir de las más de 17.000 fotos que hemos tomado. Por otra parte, hemos mantenido el contacto con investigadores de la Universidad de Cartagena, quienes han realizado estudios de salinidad y temperatura del agua por medio de unas boyas equipadas con sensores. También hemos recogido información acerca de la historia de la albufera en numerosas publicaciones, estudios académicos y artículos de prensa, a fin de obtener una perspectiva de la evolución del entorno a lo largo de los años, en particular de las últimas tres décadas. En este momento, uno de los retos que afrontamos es la manera de convertir toda esta información en datos legibles, que puedan aplicarse al organismo artificial que estamos creando.

Si bien en el proyecto inicial nos referimos a un monstruo que puede ser avistado, lo cual puede llevar a pensar en una criatura que vive en las aguas de la laguna (como el famoso monstruo del Lago Ness en Escocia), nuestro objetivo es entender todo el Mar Menor como un organismo vivo, un ente monstruoso. Es esencial para nosotros mostrar las conexiones entre los diferentes aspectos de este ecosistema, desde el medio natural a los flujos de población y el urbanismo de la zona. Por ello, más que hablar de una criatura que habita en la albufera se trata de representar el entorno como un sistema vivo que evoluciona y desarrolla todo tipo de deformaciones en función de los cambios a los que se ve sometido (climáticos, demográficos, urbanísticos, etc.).

 

¿Qué forma puede tener este monstruoso, y cómo podrá avistarse?

Estamos trabajando en la representación visual, partiendo de la idea de un banco de peces, es decir de pequeñas entidades conectadas, iconos o símbolos de cada uno de los datos que estamos recopilando. Pensamos en una serie de datos conectados (contaminación, número de medusas, datos meteorológicos, etc.) que determinarán la forma de la entidad monstruosa, a fin de comunicar la idea de un entorno que reacciona en conjunto. Como hemos indicado, no se trata de un monstruo que vive allí, sino que todo el Mar Menor es una especie de organismo monstruoso. Para ello estamos pensando en incorporar un algoritmo evolutivo basado en autómatas celulares o agentes autónomos. Los datos históricos generan el ADN, mientras que la criatura se comportará según los cambios obtenidos de la recopilación de datos en tiempo real. Evolucionará y se comportará en función del clima, la temperatura del agua, en definitiva los datos que podamos recopilar de forma automatizada. La cuestión es cómo plantear ese ADN, en base a qué, qué peso se da a cada variable. El Mar Menor es un entorno muy complejo en el que se encuentran muchos factores (agricultura, turismo, pesca, etc.), de manera que es importante hallar la manera más efectiva de representar las relaciones entre estos factores.

En relación a los avistamientos, estamos desarrollando por una parte la aplicación de Realidad Aumentada, que permitirá a cualquier usuario con un smartphone y dicha aplicación observar las visualizaciones que estamos creando en el propio espacio del Mar Menor. Sabemos que este aspecto geolocalizado del proyecto es el que resulta más problemático, en cuanto que el usuario debe encontrarse en la albufera y disponer del dispositivo, software y conexión a Internet. Por ello, estamos trabajando en un sitio web que captará imágenes de las webcams de la zona, sobre las cuales podrán verse las visualizaciones de datos en tiempo real. El sitio web funcionará por tanto como una sala de control, en la que el visitante podrá vigilar la presencia y evolución del monstruo, además de consultar un archivo de avistamientos in situ, realizados con dispositivos móviles. El sitio web nos permite llevar el proyecto a una exposición, pero también puede ser una manera de llegar a un público ajeno al mundo del arte, que pueda interesarse por otras facetas de esta exploración del entorno del Mar Menor.

También estamos explorando de qué manera se puede expresar esta idea más allá de los dispositivos tecnológicos. Uno de los aspectos del proyecto que estamos desarrollando es la publicación de un libro en el que se muestra el panorama fotográfico (en forma de desplegable de varios metros de largo), con algunas de las visualizaciones de datos integradas en el paisaje. El libro no incorporará ningún aspecto tecnológico (como podría ser una capa de Realidad Aumentada), sino que lo consideramos un cuaderno de investigación, a partir del cual se podrán explorar detalles de nuestra observación del Mar Menor. Hemos llevado a cabo un largo y laborioso proceso de documentación, de manera que el libro contendrá una gran cantidad de información.

 

Esquema del proyecto ISBE – Mar Menor Research. Fuente: Clara Boj y Diego Díaz.

Esquema del proyecto ISBE – Mar Menor Research. Fuente: Clara Boj y Diego Díaz.

¿Qué es el Institute for the Studies of Biological Enigmas (ISBE)? ¿Qué motiva vuestro interés por el Mar Menor?

Somos originarios de Murcia y hemos visitado el Mar Menor regularmente a lo largo de los años. Es un paisaje que nos fascina y a la vez nos impacta por los enormes cambios que se han producido allí, tanto a lo largo de los años como en las diferentes estaciones. La zona ha sufrido una agresiva actividad humana que no sólo ha alterado profundamente el equilibrio medioambiental, sino también prácticas tradicionales de pesca, costumbres y usos del litoral, además de un lamentable desarrollo urbanístico. Queremos poner el acento en que el desastre no es simplemente un desastre natural, sino que es el comportamiento humano el que modifica el entorno. Las personas actúan como un virus que modifica el entorno y agota sus recursos. Un buen ejemplo de ello es la monstruosa proliferación de construcciones, marcadas por una arquitectura fea e incluso disparatada. Todos los aspectos de esta explotación desmedida del medio natural, fruto de un determinado comportamiento humano, son los que determinan las deformaciones de lo que consideramos un ente monstruoso. La zona, por tanto, revela al ser analizada en detalle una gran cantidad de peculiaridades que nos parecen fascinantes.

La historia del ISBE se remonta a unas jornadas de arte que realizamos en el pantano de Santomera en el año 2000. Con uno de los artistas invitados creamos un proyecto acerca de un supuesto monstruo que habitaba en el pantano y presentamos un falso centro de investigación, el Institute for the Studies of Biological Enigmas, para reforzar la ficción que habíamos creado. Curiosamente, en aquella ocasión diversos periódicos de Murcia se hicieron eco del proyecto creyendo que era cierto. De manera que aquello se convirtió en una forma de manipulación mediática. Retomando aquella idea, nos pareció interesante volver a poner en funcionamiento el ISBE, esta vez para revelar datos reales que a menudo son ignorados por las mismas personas que disfrutan de los recursos naturales del Mar Menor.

 

¿De qué manera os ha ayudado el Incentivo a la producción de VIDA?

El incentivo nos ha permitido poner en marcha el proyecto y seguramente será suficiente para desarrollarlo en su totalidad. Una parte importante de los fondos que necesitábamos los hemos invertido en el trabajo de campo (desplazamientos a la zona, recorridos en lancha para explorar el litoral y tomar fotografías, etc.), y otra parte la dedicamos ahora a los gastos derivados del desarrollo de la aplicación de Realidad Aumentada y el sitio web. Nuestro objetivo es ofrecer la aplicación tanto en Android como iOS, y para el sitio web necesitamos un servidor dedicado, de manera que la recopilación de datos en tiempo real y la generación de visualizaciones superpuestas a las imágenes de las webcams se lleve a cabo en el propio servidor web. Todo este proceso requiere mucho tiempo de programación, por lo cual es posible que debamos contratar a un programador adicional. Con todo, además de la ayuda que supone el incentivo económico, también es importante para nosotros que haya un seguimiento del proyecto y tengamos la oportunidad de darlo a conocer una vez lo hayamos completado.