Posted by on Nov 18, 2014 in Artículo, Noticia | 0 comments

marina mcdougallLa comisaria Marina McDougall tiene una dilatada experiencia en la organización de exposiciones y programas de difusión que aúnan arte, ciencia, naturaleza y cultura. La primera comisaria de arte y diseño del CCA Wattis Institute for Contemporary Art, ha sido comisaria visitante en el MIT Media Lab, el Museum of Jurassic Technology, la California Academy of Sciences y el Oaklan Museum of California. Es, asimismo, miembro cofundador del Studio for Urban Project. Actualmente dirige el nuevo Center for Art and Inquiry de Exploratorium, en San Francisco, y es miembro del Jurado que concederá los premios VIDA en la decimosexta edición de este Certamen.

 

Como directora del Center for Art and Inquiry (CAI) de Exploratorium ha desarrollado proyectos de I+D y programas internacionales de intercambio de artistas. Desde esa perspectiva, ¿cómo describiría la función y las necesidades del artista contemporáneo?

Los artistas que están interesados en trabajar en el contexto marcadamente interdisciplinario de Exploratorium se muestran ansiosos por acceder a reconocidos pensadores y emprendedores, desde científicos sociales a ingenieros o historiadores marinos. Me gustaría presentarles a multitud de personas, de dentro y fuera del museo, que puedan inspirarles nuevas ideas para desarrollar su obra. Los artistas que trabajan con nosotros han contribuido a la creación de una riquísima cultura museística y han ampliado el intercambio de conocimientos.

Los artistas contemporáneos demuestran todo su potencial cuando se enfrentan a un entorno flexible y a procesos de investigación paulatinos, por lo que hemos concebido un programa de intercambio abierto en el que tengan cabida tanto la investigación como el desarrollo de proyectos. Los proyectos artísticos podrían adoptar la forma de libro, película, instalación e incluso de paseo público, como ocurrió el año pasado.

 

El CAI tuvo su origen en la conferencia “El arte como forma de conocimiento” (Art as a way of knowing), que usted organizó en Exploratorium en 2011. En esta conferencia se pretendía descubrir cómo el arte puede ampliar nuestra comprensión del mundo natural y fomentar el aprendizaje en el ámbito científico. En esta relación entre arte y ciencia, ¿hasta qué punto el arte sería resultado del proceso investigador? ¿Busca el arte explicar o ilustrar conceptos científicos?

Durante los preparativos de la conferencia “El arte como forma de conocimiento” nos dimos cuenta de que el arte es, en Exploratorium, un proceso de búsqueda, una forma de conocimiento que complementa los enfoques adoptados por otras disciplinas, incluso la ciencia. Hemos visto cómo cada artista reinventa el arte arrastrado por la curiosidad y tiene que descubrir el conocimiento necesario para llevar a buen puerto su proyecto. La obra del artista refleja lo que este necesita investigar y entender, ya se trate de la percepción del color o de la física de los infrasonidos. Los distintos artistas interdisciplinarios con los que colaboramos se muestran con frecuencia interesados por cuestiones que recaen en el ámbito de la ciencia o de otras disciplinas. Por consiguiente, acuden a expertos en otros campos y ese interés les lleva a familiarizarse con materias tan diversas como los códigos de ordenamiento urbanístico, el por qué del crecimiento de las setas o la extracción de muestras de hielo en Groenlandia, por ejemplo.

El concepto de investigación difiere entre arte y ciencia, ya que las expectativas profesionales de ambas disciplinas son distintas. En la sala de exposición de Exploratorium se exhiben obras de arte que podrían considerarse representaciones estéticas de investigaciones científicas pero también descubrimientos científicos o técnicos resultado de un proceso artístico. También se exponen obras artísticas que exploran los límites mismos del arte. Sería interesante organizar en Exploratorium una muestra taxonómica basada en lo que usted pregunta. Estoy convencida de que nos sorprendería la variedad de enfoques artísticos y científicos que se podrían mezclar y fusionar. Pero también es verdad que, en este tipo de entorno, se diluye la separación entre las categorías de “arte” y “ciencia”.

 

3. Exploratorium ha sido una institución pionera por su fusión de “laboratorio y museo”. ¿Cree que, en estos momentos, otras instituciones (en particular, en el entorno del mundo artístico) deberían seguir este ejemplo? ¿Cuál es su opinión sobre el lugar que ocupan los “laboratorios” y las “salas de proyectos” en las instituciones artísticas?

En muchos sentidos, Exploratorium es una combinación de laboratorio de física y aula. Nuestro fundador, el profesor y físico Frank Oppenheimer, observó que los proyectos que desarrollaba con sus alumnos de física en la Universidad de Colorado generaban una “biblioteca de experimentos” que podrían transformarse en herramienta pedagógica si se exponía públicamente en un museo. En nuestro nuevo espacio en la dirección Pier 15, nuestro taller de mecánica se encuentra a la vista del público en un lugar céntrico de la sala de exposición. Desde nuestra fundación, en 1969, hemos ido concibiendo paulatinamente otros “motores creativos”, como nuestro laboratorio de biología o el Estudio de Experimentación, en los que desarrollamos proyectos que giran en torno a la creación como forma de pensamiento. Actualmente estamos ubicados en la periferia de la ciudad y de la Bahía y durante la última década hemos profundizado en nuestro trabajo sobre el medio ambiente. Un colega y yo trabajamos actualmente en un proyecto titulado “El museo como laboratorio de campo” (Museum as field station) que busca fomentar la colaboración entre artistas y científicos a través de estudios de campo. Creo que la proliferación de “laboratorios” y “salas de proyecto” que usted menciona son la respuesta a un público cada vez más interesado en abandonar el papel de mero espectador en pro de un participación más activa por lo que, en mi opinión, está muy bien, aunque requiere un compromiso profundo por parte de participantes y público que sea además realista, auténtico y gratificante. Nos encontramos en un momento interesante en el que los comisarios de museos y personal académico tienen la oportunidad de diseñar experiencias de difusión del conocimiento con un cuidadoso análisis de las distintas formas y tipos de “involucración”. El ámbito académico dispone de una extensa bibliografía sobre aprendizaje que nos aportará valiosa información en este sentido.

 

Las ciudades se han convertido en el hábitat natural de gran parte de la población mundial en tanto que la tecnología nos aproxima a las redes wifi y nos aleja de la naturaleza. Como miembro cofundador de Studio for Urban Projects se ha enfrentado al proceso de reinventar la ciudad y nuestra relación con el entorno natural. Desde esa perspectiva, ¿cómo ve el futuro de las ciudades? ¿Cómo puede ayudarnos el arte a buscar una nueva comprensión de nuestro entorno?

Studio for Urban Projects es un buen ejemplo de un grupo de artistas, comisarios y diseñadores interesados en fomentar la conversación cultural a través de la investigación interdisciplinaria. La amplia bibliografía y los muchos estudios realizados en las últimas décadas en los campos de la ecología, la arquitectura paisajística y la cultura en general respaldan el convencimiento de que la gente (incluso los urbanitas) vive en ecosistemas naturales. Comparto la esperanza de aquellos que creen que las ciudades del futuro experimentarán cambios que impulsarán una mayor integración de sus habitantes con los ecosistemas naturales. Los artistas y diseñadores son parte esencial en el proceso de imaginar futuros posibles.

 

Desde su perspectiva de comisario que trabaja en la encrucijada entre arte, ciencia y naturaleza, ¿qué destacaría como principal contribución de los Premios VIDA durante los últimos quince años?

Todavía no se ha cumplido la promesa de interdisciplinariedad entre estas distintas disciplinas a pesar de que llevamos mucho tiempo reconociendo su importancia. VIDA desempeña una función clave al reconocer la labor de quienes hacen posible esta escasísima “polinización cruzada”, con frecuencia incomprendida y poco valorada.

 

VIDA presentó el año pasado el Incentivo Telefónica I+D que ofrece a los artistas la posibilidad de aprovechar los recursos del laboratorio de I+D de la compañía para desarrollar sus proyectos. En su opinión, más allá de la dotación económica, ¿hasta qué punto es importante proporcionar a los artistas recursos en forma de conocimiento y equipo?

Muchos de nosotros aun tenemos como referencia los increíbles experimentos que fueron posibles gracias a proyectos llevados a cabo a finales de los sesenta como Bell Labs, Experiments in Art & Technology o Art & Technology, en LACMA (recientemente reanudado). Estos programas conectaban a artistas con científicos e ingenieros y ampliaban nuestra visión de cómo las herramientas de la industria podían mejorar la experiencia humana. Aunque el acceso de los artistas a la tecnología y al conocimiento ha proliferado con la llegada de Internet, es importantísimo que laboratorios como este se conviertan en activos espacios de intercambio. Resulta prometedor el número de laboratorios, como este de Telefónica, que han surgido durante los últimos cinco años.

 

VIDA presenta este año el Premio Pioneros que pretende reconocer la labor de aquellos artistas cuyas carreras han ayudado a abrir nuevas vías en la encrucijada del arte, la ciencia y la tecnología. Este premio es la prueba de que se había pasado por alto ese reconocimiento. ¿En su opinión, por qué se ha subestimado el trabajo de la mayoría de los pioneros? ¿Tiene algo que ver el vertiginoso ritmo del desarrollo tecnológico?

Sí, creo que siempre se tiende a mirar hacia lo nuevo. Creo que el Premio Pioneros es una gran idea ya que ha habido auténticos visionarios que han allanado el terreno a los que han llegado después.

Por ejemplo, cuando me trasladé a San Francisco a principios de los noventa, había una nueva bohemia en los medios que experimentaba con las posibilidades sociales y las implicaciones políticas de Internet. El auge de las punto-com encubrió muchos de sus asombrosos descubrimientos, y es ahora cuando asistimos a la materialización de algunos de ellos. El reconocimiento de la historia es importante para forjar un nuevo futuro.

 

El certamen VIDA premia los proyectos artísticos que exploran el concepto de vida artificial. ¿Cómo definiría este concepto?

Esa es la pregunta que me planteo a mí misma como miembro del jurado de VIDA. Quiero entender cómo definió VIDA este concepto en el pasado y como puede estar evolucionando. ¿Tiene la “vida artificial” algo que ver con algoritmos y comportamientos emergentes? ¿Y con cuestiones críticas relacionadas con la bioingeniería? ¿Con la emulación de sistemas naturales en medicina, tecnología espacial o medicina? ¿Qué es natural? ¿Qué es artificial?