Posted by on Sep 16, 2014 in Noticia | 0 comments

Hace ya más de una década, el teórico de nuevos medios Lev Manovich afirmaba que la condición humana había entrado en la “nueva y fundamental dimensión de estar inmersos de datos”. Hoy en día, esta afirmación de Manovich se hace patente en cada una de nuestras acciones cotidianas: al navegar por Internet, emplear smartphones o tablets, enviar mensajes, consultar nuestra localización geográfica o compartir fotos estamos participando en el incesante flujo de datos que nutre y determina gran parte de nuestra interacción con el mundo. Todos esos datos, enviados o recibidos, han adquirido tal dimensión que la información que se extrae de ellos ya no trata de individuos sino de grandes conjuntos de personas, tendencias, hábitos de consumo y de vida que, en última instancia, pueden calcularse e incluso predecirse. Tal como afirman Viktor Mayer-Schönberger y Kenneth Cukier en su libro Big Data: A Revolution That Will Transform How We Live, Work and Think (John Murray, 2013), cada vez se pueden procesar más datos, lo cual conduce a una “datificación” de todo lo que ocurre en nuestro planeta: la información sobre cualquier cosa se convierte en datos cuantificables, en los que se buscan correlaciones para extraer tendencias o predecir futuros comportamientos.

 El panorama de la explosión de datos y la manera en que esta datificación afecta a nuestra vida son los temas que explora Big Bang Data, una exposición comisariada por Olga Subirós y José Luis de Vicente que acoge el Centre de Cultura Contemporània en Barcelona hasta el 26 de octubre de 2014 y se traslada posteriormente al Espacio Fundación Telefónica de Madrid del 25 de febrero al 24 de mayo de 2015. A través de 10 áreas temáticas, se lleva al espectador a través de los diferentes aspectos de la sociedad de la información y el conocimiento, desde el aspecto más físico de unas redes de datos que imaginamos etéreas e intangibles pero dependen de grandes edificios, miles de máquinas y una enorme red de cables que cruzan los océanos, hasta la conversión del ser humano en un “ser cuantificado”, inagotable generador de datos. La exposición presenta, entre otros, la instalación Tele-Present Waterde David Bowen, artista premiado en VIDA 12.0 y el proyecto Stranger Visions de Heather Dewey-Hagborg, que obtuvo una Mención Honorífica en VIDA 15.0 e ilustra claramente los aspectos más inquietantes de la condición humana en un mundo construido a base de datos.