Posted by on Mar 5, 2014 in + VIDA | 0 comments

 

En 2010, los artistas e investigadores colombianos Andrés Burbano y Solen Kiratli obtuvieron el Incentivo a la producción iberoamericana en VIDA 13.0 por su proyecto New Dunites, una investigación arqueológica y artística que rescata del interior de las dunas de Guadalupe-Nipomo en California los restos de una de las mayores producciones de Hollywood. Desde entonces, el proyecto ha propiciado el desarrollo de una nueva metodología de investigación arqueológica, menos destructiva y también más efectiva, así como la creación de todo un “ecosistema de interfaces”, como lo definen los artistas, para visualizar los resultados en una sala de exposiciones.

En 1923, el productor Cecil B. DeMille inició el rodaje de la película Los diez mandamientos en las dunas de Guadalupe-Nipomo, que sirvieron como emplazamiento para el mayor escenario que jamás se haya construido: un complejo de docenas de edificios, templos y estatuas que recreaban el antiguo Egipto en una área de 140 por 200 metros. DeMille empleó a 2500 actores, 500 carpinteros, 400 pintores, 380 decoradores y cientos de técnicos más, a los que se sumaban entre 3000 y 4000 animales. El número de personas implicadas en la producción requirió la construcción de un enorme campamento (conocido como Camp DeMille), situado en las proximidades del escenario en que se rodó la película. Una vez concluida la filmación, DeMille ordenó que se destruyera el escenario para evitar que otros estudios rivales lo aprovecharan para sus producciones. Las construcciones, algunas de más de 30 metros de alto, fueron dinamitadas y sepultadas en la arena. El campamento fue desmantelado rápidamente. Las dunas fueron habitadas temporalmente en los años 30 por un grupo de intelectuales y artistas que se denominaban a sí mismos “The Dunites” (los dunitas o habitantes de las dunas), y posteriormente recuperaron su condición de refugio de la vida salvaje. Actualmente unas 200 especies de aves viven o migran a través de las dunas y muchas especies en peligro de extinción hayan aquí un hábitat protegido. Sobre los restos de la faraónica empresa de DeMille se posan ocasionalmente bandadas de chorlos nevados.

Burbano y Kiratli, junto a un equipo formado por el ingeniero Danny Bazo, el artista Angus Forbes y el investigador Andrés Barragán, se propusieron investigar las dunas en busca de los restos de la era dorada de Hollywood. La investigación de campo contó también con la colaboración del Dr. Jonathan Pagliaro, arqueólogo (Universidad de Santa Bárbara, UCSB) y el Dr. Brian Damiata, geofísico (Universidad de Los Angeles, UCLA). Según lo describen los artistas, el entorno de las dunas y los restos (simple basura, para algunos) que yacen bajo la arena constituyen un singular encuentro entre lo natural y lo artificial, las aspiraciones del ser humano y los pacientes e implacables procesos naturales. El objetivo del proyecto no se limita por tanto a una recuperación de un viejo escenario de cine, sino que plantea un cuestionamiento acerca de la manera en que se puede investigar la historia (real o ficticia) y atender a las particularidades del ecosistema en que esta se produce.

Por medio de diversas tecnologías existentes y soluciones desarrolladas expresamente para este proyecto, Burbano, Kiratli y su equipo exploraron una área de las dunas sin necesidad de excavar en la arena. Un georradar (radar de penetración terrestre o GPR) les permitió obtener imágenes de los restos enterrados, mientras que el recurso a soluciones de bajo coste les sirvió para conseguir una vista aérea de la zona sin necesidad de equipamiento complejo. El resultado del trabajo de campo fue presentado en una exposición en el Laboratorio de Visualización Experimental de la Universidad de Santa Bárbara en febrero de 2012. Formaban la muestra cinco interfaces que dan forma a los datos recogidos y los documentos en los que se inspiran de diversas maneras. Por una parte, un programa especialmente desarrollado permite navegar por una reconstrucción virtual del subsuelo a partir de los datos obtenidos con el GPR. Por otra, el mismo sistema empleado en el GPR se aplica a la exploración de diversas secuencias del film de Cecil B. DeMille, tratando cada fotograma como si fuese un estrato de roca. Los datos de la visualización del terreno se aplican a una app para iPad, que aprovecha las características del dispositivo para facilitar una exploración “táctil”, mientras que las secuencias cinematográficas son transformadas en esculturas compuestas por capas de metacrilato transparente. En todas las visualizaciones se puede apreciar la presencia de una bandada de chorlos nevados virtuales, que reaccionan a la presencia del visitante.

 

Andrés Burbano nos explica algunos aspectos de este proyecto y su relación con VIDA en este vídeo.

 

 En este proyecto aplicáis el concepto de “arqueología de los medios” (media archaeology) de una manera bastante literal. ¿Qué os lleva a explorar las dunas de Guadalupe-Nipomo, y cómo os inspira este concepto?

El concepto de “arqueología de los medios” ha sido una clave para mi trabajo desde el 2007 cuando invité a Zielinski a desarrollar un seminario en Colombia. Después ha estado en contacto con Huhtamo y otros pensadores claves en el tema. No obstante “arqueología de los medios” es un concepto muy interesante, merece ser explorado y también cuestionado a través de varias estrategias. En este caso, en que teníamos la posibilidad de trabajar con arqueólogos profesionales, tuvimos la oportunidad de retar nuestro conocimiento de arqueología y contrastarlo con el de arqueología de los medios. Pienso en el proyecto “New Dunites” como una manifestación de una “arqueología de los medios experimental”, experimental en el sentido que existe una arqueología teórica y una experimental que es la práctica.

 

El set de Los diez mandamientos ocupaba una área de aproximadamente 140 por 200 metros, de cuya superficie habéis explorado un 8%. ¿Tenéis intención de seguir explorando otras partes de las dunas?

En principio no tenemos pensado explorar un área mayor dado que por el esfuerzo que se hizo logramos llegar al área que queríamos identificar y explorar que es donde creemos están las esfinges, que son quizás los únicos elementos que se pueden encontrar enteros/completos todavía. Lo que si nos hubiese encantado hacer es explorar la ciudad que tuvieron que construir para los trabajadores que construyeron la réplica de la ciudad egipcia, pero eso sale un poco del marco del proyecto.

 

Uno se imagina, como afirmó en una ocasión Cecil B. DeMille, que al excavar las dunas de Guadalupe se encontrarían esfinges y fragmentos de una supuesta civilización egipcia. Sin embargo, las visualizaciones del proyecto muestran unos fragmentos sin forma reconocible. ¿Es posible encontrar los restos que menciona el productor?

Una visualización de GPR no define formas exactas, define contornos determinados por la disimilitud o diferencia de materiales, en principio porque además pueden contener áreas llenas de aire. De hecho comparativamente con otras exploraciones con GPR las visualizaciones que hicimos nosotros están bien definidas. Pero claro, dada la distribución, localización, etc se puede elaborar hipótesis muy serias sobre de qué se trata o que está enterrado. Nosotros creemos firmemente que la secuencia de volúmenes encontrados corresponde a las esfinges, pero es algo que no podemos afirmar 100% hasta que no se hagan excavaciones y se recuperen las esfinges, cosa que no se sabe si va a pasar.

 

En las visualizaciones habita una bandada de chorlos nevados (snowy plovers), una especie de ave que se encuentra en estas dunas. ¿Qué papel juegan estas criaturas virtuales en el proyecto?

Ese es el componente más cercano al tema de vida artificial, lo que sucede con esta parte de las Dunas de Guadalupe-Nipomo es que son consideradas oficialmente parque natural y a la vez es oficialmente un sitio arqueológico. Imagínate la legislación que protege el lugar y lo que nos costó sacar los permisos para hacer el proyecto. Entonces, hoy por hoy, los “snowy plovers” anidan en los fragmentos de las ruinas que están expuestos en las dunas, es bellísimo y muy curioso. Por eso consideramos que era algo interesante para incluir en el proyecto.

Una de las interfaces del proyecto consiste en aplicar el mismo principio del GPR a escenas del film, obteniendo isosuperficies que dan a una secuencia temporal una forma tridimensional. ¿Cómo puede esta técnica contribuir al estudio del lenguaje cinematográfico?

En principio esa es la parte mas experimental del proyecto, en el sentido de tomar un riesgo creativo, es decir, ahí se aplica el mismo software desarrollado para el procesamiento con los datos científicos y de capas obtenidas con el GPR a la imagen cinematográfica. Lo que buscamos con esto es ubicar, entre otras cosas, micronarrativas dentro de la película que enfaticen elementos dramáticos característicos del cine mudo, de su forma de actuación, como por ejemplo el momento cuando muere el hijo del faraón y la reacción de este.

 

En el proyecto planteáis la posibilidad de visualizar los fragmentos enterrados en las dunas por medio de una aplicación de realidad aumentada. ¿Será posible experimentar esta aplicación en las dunas?

El software que se desarrolló para la tableta se incorporó a la exposición. El problema es que, a diferencia de lo que habíamos pensado al principio, no es posible obtener permiso para ir y usar la aplicación de realidad aumentada con público in situ (a causa de la legislación que he comentado antes).

 

¿De qué manera os ha ayudado el Incentivo a la Producción de VIDA 13.0 en la realización de este proyecto?

El apoyo de VIDA 13.0 fue FUNDAMENTAL para desarrollar el proyecto, poder cubrir los gastos e hizo ver con mucha seriedad el proyecto. The New Dunites recibió también fondos de UCIRA, University of California Research for the Arts Institute. Pero debo decir también que si el geofísico que nos ayudó con los datos del GPR (llevando el GPR también) hubiese cobrado sus honorarios normales eso hubiese sido más que toda la plata que teníamos para el proyecto, en otras palabras el proyecto fue posible gracias a que todo el equipo estaba muy comprometido.